El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció en la capital paraguaya que los jefes de Estado de Unasur se congregarán “pronto” para emitir un pronunciamiento oficial en torno a la destitución de Fernando Lugo como presidente de Paraguay, algo que calificó como “un acto bochornoso”.
Maduro es uno de los ministros de países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), precisamente presidida en este momento por Paraguay, llegados a Asunción en solidaridad con Lugo, que fue destituido tras ser sometido a un juicio político en el Senado.
En Asunción se encuentra también el secretario general de Unasur, Alí Rodríguez Araque, que no se pronunció aún sobre la destitución de Lugo y el ascenso a la Presidencia por parte del liberal Federico Franco, hasta ahora vicepresidente.
Según Maduro, que hizo declaraciones a los periodistas en Asunción, en el juicio, realizado de “manera apresurada”, “se ha violado todo proceso de debida defensa” y “los derechos elementales democráticos” de Lugo, quien llegó al poder en 2008.
Los Gobiernos de la Unasur “evaluarán en qué medida será posible continuar la cooperación en el marco de la integración suramericana” con Paraguay, señaló también el comunicado firmado por Rodríguez Araque y una decena de ministros de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela.
Poco después del comunicado, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó desde Río de Janeiro que no es momento de hablar aún de si se aplicará la cláusula democrática a Paraguay en caso de destitución de Lugo ni de hacer “amenazas”.
“No está decidido ni fue enteramente discutido. Y no cabe hacer amenazas en este momento, pues no contribuye” a la búsqueda de una solución, dijo la mandataria de Brasil, uno de los 12 países de la Unasur, que calificó de “seria”, pero “simbólica, sin amenazas” la posición de la misión ministerial enviada a Paraguay.