El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, afirmó hoy que las FARC quieren "protagonismo político" y no la libertad de los rehenes, al justificar la decisión de terminar la mediación humanitaria de su colega venezolano, Hugo Chávez, cuyo Gobierno admitió su frustración por el fin del proceso.
Uribe tomó la decisión la noche del miércoles, tras una breve llamada telefónica de Chávez y de la senadora colombiana Piedad Córdoba, que también mediaba en la búsqueda de un acuerdo con las FARC, al general Mario Montoya, comandante del Ejército de Colombia.
El gobernante colombiano le había pedido en agosto pasado a su homólogo venezolano colaborar en la búsqueda un acuerdo humanitario con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que permitiera canjear a 45 rehenes de esa guerrilla por 500 rebeldes presos.
En esa lista de secuestrados "canjeables" se encuentran policías, militares y políticos, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que también tiene nacionalidad francesa, así como los contratistas estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves.
"Las FARC quieren protagonismo político, pero no liberar a los secuestrados", manifestó Uribe, quien lamentó que los insurgentes no hubieran entregado pruebas de supervivencia de los cautivos durante el tiempo de la gestión de Chávez.
Los guerrilleros "quieren posar de señorones de la política, en las capitales internacionales, mientras aquí continúan matando", apuntó el mandatario colombiano, quien aseguró que su Gobierno hizo todo lo posible por lograr el acuerdo humanitario.
Según el Gobierno de Colombia, se decidió cancelar la gestión de Chávez y Córdoba luego de que ambos llamaran ayer por teléfono al general Montoya para preguntarle algunos datos sobre los secuestrados.
El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, dijo a los periodistas que Uribe le había advertido a Chávez en la reciente Cumbre Iberoamericana de Chile que "no estaba de acuerdo" con que se metiera con sus generales, por tratarse de asuntos institucionales internos.
Uribe tomó la decisión para no afectar su "política de seguridad democrática", que está "en vías de consolidación", aseveró.
Varios horas después del sorpresivo anuncio de Bogotá, el Gobierno de Venezuela anunció que acata la decisión, aunque la consideró lamentable, mientras los familiares de los rehenes y diversas organizaciones humanitarias abogaron por la continuación de la mediación.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela emitió un comunicado en el que expresó su "sorpresa" por la decisión de Uribe.
Venezuela "acepta esta decisión soberana del Gobierno de Colombia, pero manifiesta su frustración, dado que de esta manera se aborta un proceso que se venía llevando con pulso firme y en medio de grandes dificultades, habiéndose obtenido en apenas tres meses importantes avances", agregó.
La Cancillería venezolana envió "un mensaje de aliento y respaldo a los familiares de los secuestrados" en Colombia, quienes esta tarde se concentraron en la céntrica Plaza Bolívar de Bogotá, para protestar por la decisión de Uribe.
Una treintena de personas, convocadas por Asfamipaz, la organización que reúne a los familiares de policías y militares en manos de FARC desplegaron carteles en los que expresan su rechazo al rescate militar y abogan por el acuerdo humanitario.
Robertina Sánchez, madre de Enrique Murillo Sánchez, mayor de la Policía que lleva casi diez años en poder del grupo rebelde, resumió a Efe la sensación de los demás concentrados: "El presidente nos dio una terrible decepción anoche, todas las ilusiones se nos fueron".
Marleny Orjuela, presidente Asfamipaz, expresó también su "decepción y tristeza" y advirtió que, "por encima de esas razones políticas, está la vida de todas las personas secuestradas por las FARC".
La administración francesa también se pronunció hoy sobre la decisión del Gobierno colombiano, al señalar que desea que la mediación del presidente de Venezuela prosiga y anunciar que el mandatario Nicolas Sarkozy le enviará en los próximos días una carta a Uribe.
Chávez se había reunido el martes pasado en París con Sarkozy para hablar del acuerdo humanitario.
"Continuamos pensando que la gestión de Chávez es la mejor opción para la liberación de los rehenes", dijo en conferencia de prensa en París el portavoz del Palacio del Elíseo, David Martinon.
Por su parte, Piedad Córdoba dijo haber recibido "un balde de agua fría", destacó los esfuerzos realizados y agradeció tanto al Gobierno de Colombia como a Chávez por la oportunidad de trabajar por la paz.
La senadora declaró a la televisión en Caracas que se debe obrar con "serenidad y mucha tranquilidad (...) sin hacer de esto una guerra".