Una combinación de los fármacos artemether y lumefantrine ha resultado tan eficaz y segura como la quinina oral en el tratamiento de la malaria en mujeres embarazadas en Uganda, y tiene menos efectos secundarios.
Un estudio demostró que ese tratamiento, que se administró en casos de malaria simples, eliminaba el parásito y ofrecía un 95% de curación.
Además, era más tolerado por las pacientes que la quinina convencional.
Cada año mueren entre 75.000 y 200.000 niños como resultado de infecciones por malaria durante el embarazo.
La quinina se considera un buen tratamiento para el periodo de gestación, pero sus efectos secundarios hacen que muchas personas no sean constantes en el cumplimiento del tratamiento.