Los talibanes dieron un nuevo golpe de efecto en Kabul, con un asalto armado contra un hotel de lujo que desató un combate de varias horas con las fuerzas afganas y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que causó 21 muertos, nueve civiles y un piloto comercial español.
Aunque los talibanes han cometido en los últimos años ataques de este tipo, el asalto del hotel Intercontinental siembra dudas sobre la capacidad de las fuerzas afganas para asumir la seguridad en Kabul, un paso que deben dar en julio.
Un grupo de nueve insurgentes penetraron en el hotel, situado en lo alto de una colina, armados con granadas, rifles y chalecos con explosivos, y comenzaron a disparar contra huéspedes y trabajadores.
Cientos de miembros de la Policía y comandos afganos se desplazaron al lugar y acordonaron la zona, entre escenas de gran confusión y constantes sonidos de disparos.
Según el Ministerio afgano del Interior, el asalto concluyó en horas de la madrugada de ayer.
En un comunicado, Interior confirmó la muerte de los nueve agresores, dos policías, nueve civiles y un ciudadano español y agregó que otras trece personas resultaron heridas.
El jefe de la unidad del crimen de Kabul, Mohamed Zahir, había situado previamente el número de extranjeros fallecidos en dos, aunque Interior solo hizo referencia en su nota a uno, el piloto comercial español Antonio Planas, según confirmaron después las autoridades españolas.
Los talibanes reivindicaron el ataque por boca de su portavoz, Zabiulá Muyahid, quien en un comunicado afirmó que sus milicias atacaron el hotel aprovechando una reunión de “300 oficiales afganos y extranjeros” y que “causaron decenas de bajas”.
Imágenes emitidas por el canal afgano de noticias Tolo mostraron un intenso incendio nocturno en el inmueble, de seis plantas, mientras varios de los huéspedes que lograron escapar aguardaban en el exterior, resignados entre carrera y carrera de los policías.
Kabul y la sureña ciudad de Kandahar han sido escenario habitual en los últimos años de acciones como la de esta madrugada, con ataques de terroristas suicidas o de comandos contra casas de huéspedes o sedes de edificios oficiales.
El asalto del martes refuerza las dudas expresadas por distintos analistas sobre la capacidad de las fuerzas afganas para asumir desde este mes de julio las tareas de seguridad en Kabul, una de las siete primeras zonas designadas para el traspaso de la seguridad.
El hotel Intercontinental es escenario habitual de reuniones y conferencias de prensa, y ha trascendido que en él se alojaban funcionarios afganos que debían participar en un encuentro sobre la transferencia de seguridad a las fuerzas afganas.