El ruido es un sonido no deseado, y en la actualidad se encuentra entre los contaminantes más invasivos.
No sólo se trata del ruido del tránsito, de los aviones, de los camiones de recolección de residuos, de equipos y maquinarias de la construcción, de los procesos industriales de fabricación, de cortadoras de césped, de equipos de sonido fijos o montados en automóviles, por mencionar sólo unos pocos, se encuentran entre los sonidos no deseados que se emiten a la atmósfera en forma rutinaria.
Investigaciones realizadas en Panamá indican que el ruido que produce el tráfico vehicular en algunas de las avenidas más transitadas de la región metropolitana muestran cómo estos niveles están por encima de lo establecido en el Decreto N° 150 del 19 de febrero de 1971 del Ministerio de Salud (MINSA), donde se establece límites de 85 dB(A) de ruido ambiental.
En el año 2002 el Ministerio de Salud adoptó el Decreto ejecutivo 306 de 4 de septiembre del 2002, que es un reglamento para el control de los ruidos en espacios públicos, áreas residenciales o de habitación así como en ambientes laborales.
Según este Decreto, y como lo señala en su artículo 1 "se determinan los siguientes niveles de ruido, para las áreas residenciales e industriales así: en horario de 6: 00 a.m. a 9: 59 p.m. el nivel sonoro máximo debe ser de 60 decibeles (en escala A), mientras que de 10: 00 p.m. a 5: 59 a.m. debe ser de 50 decibeles (en escala A).
El ruido aparenta ser el más inofensivo de los agentes contaminantes, puesto que, como se dijo anteriormente, es percibido fundamentalmente por un solo sentido, el oído, y ocasionalmente, en presencia de grandes niveles de presión sonora, en cambio el resto de los agentes contaminantes son captados por varios sentidos con similar nivel de molestia.
Como si esto fuera poco, la percepción y daños de estos contaminantes suele ser instantánea, a diferencia del ruido, cuyos efectos son mediatos y acumulativos.
La contaminación por ruido ha sido tema de discusión en los últimos años.
Esto porque no se ha podido encontrar una solución razonable, pues uno de los principales problemas lo generan los autobuses con sus troneras, por esta razón el Municipio de Panamá lanzó la campaña "El Ruido Enferma, Evítalo".
Esta campaña incrementó de B/.500.00 a B/.3, 000.00 la multa para las personas que sean sorprendidas produciendo altos niveles de ruido o vibraciones.
La campaña "El Ruido Enferma, Evítalo" comprende la entrega de material informativo referente a las causas, efectos y soluciones ante la contaminación acústica en las diferentes calles de la ciudad.
Además, las bibliotecarias municipales, así como los corregidores de policía, recibirán capacitación sobre el tema, a fin de que adviertan sobre los perjuicios que ocasiona el ruido.
Estudios resientes de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), revelaron que, desde el punto de vista de las molestias sonoras, se observó un nivel general (expresado con decibeles de ponderación A) muy alto, por encima de los valores legales.
Tomando en cuenta el hecho de que la gente se acostumbre al ruido, aunque este tipo de molestia tenga un impacto negativo fuerte sobre la salud y el bienestar, se debe actuar urgentemente para reducirlo en Panamá.
Según la ANAM, en lo referente a las fuentes fijas, se pudo verificar durante el proyecto que el nivel sonoro emitido por plantas industriales, era alto adentro y afuera del sitio.
El estudio también recomienda que aparte del caso de quejas oficiales, sería conveniente hacer un inventario de emisiones sonoras industriales, basándose en mediciones reales en calles y avenidas. La situación más critica corresponde a tránsito (básicamente ruidos de escape, de rodamiento sobre asfalto en mal estado y bocinas, a pesar de que estén legalmente prohibidas) para el cual se midieron valores demasiado altos, a veces cerca o por encima del umbral de dolor.
Entre algunas características del ruido podríamos mencionar que es el contaminante más barato de producir y necesita muy poca energía para ser emitido. También es complejo de medir y cuantificar, no deja residuos, no tiene un efecto acumulativo en el medio, pero sí en el hombre, ya que tiene un radio de acción mucho menor que otros contaminantes, es localizado, no se traslada a través de los sistemas naturales, como el aire contaminado movido por el viento, por ejemplo.
Además, se percibe sólo por un sentido: el oído, lo cual hace subestimar su efecto. Esto no sucede con el agua, donde la contaminación se puede percibir por su aspecto, olor y sabor.
La mejor manera es actuar reduciendo las fuentes de ruido.
Algunas ciudades están llevando a cabo planes de pacificación del tráfico, que suponen reducir la velocidad máxima permitida a los vehículos. Determinadas fuentes de ruido, como discotecas o acondicionadores de aire, pueden reducir sus emisiones mediante un aislamiento acústico adecuado.
Los ruidos no son sólo una cuestión de molestia o incomodidad. Su presencia implica graves daños en la salud de los seres humanos.
España es uno de los países más ruidoso del mundo después de Japón. Las ciudades de Madrid y Buenos Aires también son ruidosas, según indican estudios realizados por la OMS.