Tiene tres cuadras y media de largo y alto como un edificio de 20 pisos, el Freedom hizo su viaje inaugural.
El crucero más grande del mundo es una mole interminable, con suaves líneas aerodinámicas, donde la vista se pierde al querer recorrer los 339 metros de proa a popa -es casi 70 metros más largo que el Titanic- y sus 63 metros de altura, cuatro metros menos que el Obelisco.