El vicepresidente de Nicaragua, José Rizo, anunció ayer que no renunciará al cargo pese a admitir profundas diferencias políticas con el titular del Ejecutivo, Enrique Bolaños, y reafirmó que será un crítico más del gobierno.
Rizo aseguró en una conferencia de prensa que no deja el cargo para el que fue electo en noviembre 2001 y que finaliza en enero de 2007, aunque pensó hacerlo debido al "ambiente enrarecido" en sus relaciones con Bolaños en los últimos días.
Declaró que sigue leal al Gobierno (de Bolaños) pero en el futuro será "la conciencia crítica cuando las cosas funcionen mal", lo que ha hecho "de frente" dentro del gabinete por el abandono y falta de apoyo a distintos sectores del país. Se definió "colaborador del presidente, no su subordinado", pues sólo se subordina al pueblo, ni permitiría "chantajes o atropellos".
Afirmó que le "preocupa profundamente" que Bolaños vea como actos "inconvenientes" sus esfuerzos por recomponer la mayoría democrática en la directiva de la Asamblea Nacional que le de mayores espacios a su Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Agregó que le entristece que Bolaños escuche y siga escuchando al líder del FSLN, Daniel Ortega, y no a su vicepresidente.