La Administración de Medicinas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), se enteró recientemente de que un equipo académico de investigadores independientes, usando una nueva técnica, descubrió ADN de un virus porcino aparentemente no maligno (PCV1) en la vacuna Rotarix usada contra el rotavirus, y manufacturada por Glaxo SmithKline.
Esta vacuna ha sido suministrada a millones de niños en todo el mundo, incluyendo un millón en Estados Unidos.
Exámenes de seguimiento efectuados por Glaxo SmithKline y científicos de FDA confirmaron el hallazgo y que los componentes virales han estado presentes desde iniciales etapas del desarrollo de la vacuna, incluyendo la de los estudios clínicos.
Sin embargo, pruebas preliminares efectuadas por los investigadores académicos y los científicos de la FDA de otra vacuna con licencia contra la infección del rotavirus, RotaTeq, de Merck, no ha detectado componentes de PCV1.
La doctora Margaret A. Hamburg, Comisionada para Drogas y Alimentos, dijo que “no hay evidencia en este momento de que haya una alerta de seguridad. La FDA ha recomendando que los médicos suspendan temporalmente el uso de Rotarix hasta que se sepa más sobre la situación.