El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, calificó hoy de "muy significativo" el apoyo a su causa que ha recibido de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que desconocen al Gobierno de facto del país centroamericano.
"Este apoyo es muy significativo", aseguró Zelaya en una alocución ofrecida en el estadio Atahualpa, de Quito, donde se celebró un gran festejo popular por la investidura de Correa, que hoy asumió su segundo mandato.
Zelaya fue invitado por Correa a su investidura, por considerar que es el "presidente legítimo" de Honduras, mientras que la Unasur, que hoy celebró una cumbre presidencial, también en Quito, deploró el golpe de Estado que le derrocó hace más de 40 días.
"El pueblo hondureño tiene hoy 44 días de huelga permanente, los maestros no han ido ningún día, porque han dicho que no van a volver a clases a enseñarles a sus niños como se da un golpe de Estado, sino que van a volver hasta que se restituya la democracia, para enseñar como se vence a los golpistas", señaló Zelaya.
Ante decenas de miles de ecuatorianos que asistieron al festejo en el estadio, Zelaya denunció que en los últimos días han sido asesinados más de diez jóvenes que se resisten al Gobierno de facto de Roberto Micheletti, quien fue nombrado por el parlamento del país centroamericano el 28 de junio pasado.
"Qué triste es ver como la violencia empieza a surgir y esta vez con mayor técnica y brutalidad", se lamentó Zelaya, pero añadió que, pese a la represión, sus adversarios "no engañan a nadie" y que no podrán "retroceder las transformaciones del pueblo".
Ahora, añadió el hondureño, los soldados de su país "apuntan sus rifles contra el pueblo" y por eso pidió al Ejército de Honduras "que apunten sus rifles contra la oligarquía, que explota a ese país, y no contra el pueblo sacrificado".
"Les pido a los que han violado la democracia, la República y a nuestro pueblo (...) que dejen de oír a esa derecha recalcitrante de Washington que les está sonando al oído, para que se mantengan, arbitrariamente, usurpando el poder", expresó Zelaya.
"Escuchen al pueblo, escuchen a América que lamenta y grita por un espacio de desarrollo justo para nuestra sociedad", clamó el depuesto gobernante hondureño, que compartió el escenario con Correa y los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez.