Unos 500 jóvenes salvadoreños sueñan con cambiar la realidad de su país -un promedio de cinco chicos son asesinados a diario- través de un programa para prevenir la violencia, donde la música, el baile y la pintura son las actividades principales.
El programa "Prevención de la violencia y el crimen organizado a nivel comunitario", una iniciativa apoyada por la organización no gubernamental Plan, le abre las puertas a la creatividad juvenil, mediante el empoderamiento de sus participantes y la formación de líderes en las comunidades.
Plan, que persigue mejoras duraderas en la calidad de vida de los niños de países en vía de desarrollo, lleva a cabo en varios municipios salvadoreños talleres de dibujo, pintura, danza, guitarra, deportes y liderazgo con la ayuda financiera de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Instituto de Investigación el Triángulo (RTI).
Esta estrategia no busca la reincorporación de pandilleros o integrantes de otros grupos, sino que los jóvenes, mediante expresiones artísticas, encuentren un camino alternativo a la violencia.
"Los amigos de mi infancia en un 98% pertenece a pandillas; de ese grupo, un 60% ya murió, porque los mataron o porque se mataron ellos solos", relató a Efe un joven de 17 años que participa en los talleres de guitarra.
Este joven tiene grandes sueños a pesar de la realidad que le acecha, pues quiere crear una organización no gubernamental para ayudar a otros jóvenes de su edad, quiere ser "un instructor, un consejero, un maestro, un líder".
Al taller de guitarra también asiste Cristian, un chico de 16 años que compagina sus estudios con el trabajo en una panadería.
"Vine porque un amigo me invitó y he aprendido algunas canciones. Para mí, es un proyecto bien bonito, porque aprendemos muchas cosas. Si este proyecto se hiciera en todo el país, los jóvenes estarían aprendiendo cosas buenas y no cosas malas", dijo a Efe, mientras practicaba algunos acordes.
Ambos forman parte de los 570 jóvenes beneficiarios del programa que Plan lleva adelante en dos municipios de La Libertad, uno de los departamentos más violentos del país.
El encargado de Comunicaciones para la región de las Américas de Plan, Alberto de las Fuentes, explicó a Efe que esta organización, con presencia en 11.000 comunidades de América Latina, busca atender los derechos de niños, niñas y adolescentes.
"Uno de estos derechos muy importantes es el derecho a la participación, a la expresión, a que se escuche su voz", sostuvo.
Agregó que este proyecto busca que "los jóvenes hagan algo que les divierta y les motive, y a la vez desarrollen los talentos que tienen".
Así que mientras Cristian y su amigo toman clases de guitarra, otros mezclan pigmentos y toman sus pinceles para elaborar un mural con un mensaje dedicado a prevenir la violencia intrafamiliar.
Otros 20 chicos de las agrupaciones de danza "Evolution" y "Red" ensayan una coreografía propia que anima a los jóvenes a prevenir la violencia.
Estas agrupaciones han creado coreografías que invitan a reflexionar sobre el VIH-Sida, la violencia de género y otros temas.
Actualmente tienen una apretada agenda de visitas a escuelas, instituciones, ferias y festivales por todo el país.
Un promedio de cinco jóvenes mueren diariamente en El Salvador, la mayoría en ataques con armas de fuego, según un estudio elaborado por la Fundación para la Democracia Seguridad y Paz entre enero y agosto del año pasado.
Estos jóvenes forman parte de las trágicas estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) que reportó 3.882 homicidios entre el 1 de enero y 19 de diciembre de 2010, en su mayoría atribuidos a las pandillas.
Pero a pesar de este panorama sombrío, la esperanza de los participantes en estos talleres no disminuye y están convencidos de que al sumarse a estas actividades "han puesto una semilla" que dentro de poco "va a dar fruto" para que "cese la violencia" y "la delincuencia merme" en el país.
Jenny Lozano