La Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sigue con atención la evolución del flujo de refugiados colombianos que llegan a Panamá y Venezuela para estar listos ante la eventualidad de que su número aumente significativamente.
El responsable de la Oficina de la ACNUR para las Américas, Jozef Merkx, afirmó ayer en Ginebra que hasta la fecha se han registrado en Panamá 2,500 demandas de asilo de ciudadanos de Colombia.
En Venezuela se evalúan en este momento 2,000 solicitudes, pero se considera que esta cifra es muy inferior al número real de colombianos que han atravesado la frontera y se han instalado en ese país.
"La frontera entre Colombia y Venezuela supera los 2,000 kilómetros de longitud y es muy difícil vigilarla y saber con exactitud lo que ocurre", comentó Merkx.
Panamá no ve con buenos ojos la llegada de refugiados debido a los problemas de seguridad vinculados con personas procedentes de Colombia, explicó el representante de la agencia humanitaria.
El Gobierno panameño ha aceptado, sin embargo, discutir posibles mejoras en el procedimiento de asilo, que la ACNUR considera muy restrictivo en el tiempo, pues el refugiado se ve obligado a pedir constantemente la renovación de su estatus.
Por su parte, el Gobierno venezolano aceptó recientemente una propuesta de la ACNUR para establecer una comisión conjunta encargada de examinar las solicitudes de asilo, que ahora son registradas y estudiadas caso por caso.
Según Merkx, en la zona colombiana fronteriza con Venezuela el conflicto es muy intenso y los grupos guerrilleros y los paramilitares tienen una fuerte actividad, lo que ha obligado a muchos a huir de la violencia y del reclutamiento forzado.
Por otro lado, la llegada de refugiados de Colombia a Perú es relativamente limitada debido a que en la frontera entre ambos países se extiende la selva amazónica de difícil acceso y poco poblada.
Las autoridades peruanas han recibido hasta ahora 800 solicitudes de asilo al amparo de una nueva Ley del Refugio aprobada recientemente y que recoge comentarios efectuados por la organización humanitaria.
Por ahora, el ACNUR concentra sus esfuerzos en ayudar a los refugiados a integrarse en las comunidades donde son acogidos a la espera de que la paz retorne a Colombia, pues dada la situación de extrema violencia que vive ese país "la repatriación voluntaria no es una opción".
Actualmente el problema más grave lo enfrenta Ecuador, donde sólo este año se recibieron casi 10,000 solicitudes de asilo y la llegada de refugiados colombianos se ha multiplicado por cincuenta desde 2000, precisó Merkx.