La mayoría de los mortales, menos extravagantes, encuentran por este medio libros, equipos electrónicos, lencería, pronósticos según su signo zodiacal, respuesta de especialistas de diferentes áreas, entre otras cosas.
Los medicamentos y los llamados productos naturales también figuran en las estanterías del cibermercado. Y han tenido muy buena acogida. Los sitios prometen precios módicos y soluciones milagrosas a los males más comunes.
Los clientes suelen ser cuidadosos con la compra de medicinas, pero son muy cautos en cuanto a lo "natural". Creen que el contenido de las etiquetas es verídico y que por no contener químicos ni aditivos no tendrán efectos negativos sobre su salud. Es un error.
La doctora Enitza George, médico familiar, previene a sus pacientes contra este tipo de suplementos aparentemente inocuos (inofensivos). Por ejemplo, una simple cápsula de toronja, utilizada para adelgazar, puede inhibir el efecto de medicamentos para la presión arterial o para combatir la depresión.
Su recomendación es no confiar en todo lo que dicen los fabricantes y verificar con un médico. Luego consultar con libros, revistas y sitios de internet sobre los productos y los elementos que contienen.
Una página a la que la Dra. George recurre es a la del doctor Andrew Weil, www.drweil.com. Este médico norteamericano habla mucho sobre la efectividad de los suplementos, su calidad y los problemas que pueden causar.
La Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) sólo ha registrado una queja por compras por Internet. Un ciudadano se quejó porque un equipo de computación que adquirió le llegó incompleto.
Sin embargo, la institución se prepara para proteger y asesorar a los panameños de los peligros del comercio electrónico.
El comisionado César Constantino, quien participó en abril de una conferencia internacional sobre el tema, señaló que son cuatro los factores que se requieren para evitar dificultades. A saber, la educación del consumidor, la capacitación a las empresas, la regulación del gobierno y la cooperación internacional.
Para el comisionado, los consumidores deben tomar precauciones e investigar bien con quién hacen negocios; si los comercios habilitan en sus sitios certificaciones de la seguridad, más personas confiarán en ellos.
El Estado debe establecer regulaciones menos amplias sobre este tipo de actividad comercial.
Manifestó que la CLICAC tiene excelentes relaciones con instituciones similares de todo el mundo. Frente a los anuncios sospechosos ellos se ponen en contacto con éstas e investigan.
Si tiene dudas imprima el correo y llévelo a las oficinas de la CLICAC, también puede reenviarlo. Constantino recomienda desconfiar de ofertas muy buenas.
Aconseja conocer los precios locales y así saber si la diferencia de precios justifica hacer la compra por medio de la red; hablar con el banco para que comprometa una cantidad x para la transacción que desea hacer y así impedir que saqueen sus arcas personales.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), institución vigilante de los derechos del consumidor en España, publicó en agosto los resultados de unos estudios sobre la venta de productos para perder peso por internet.
La OCU calificó a los mismos de peligrosos para la salud y el bolsillo y de ser fraudulentos, ya que "prometen mucho y no ofrecen nada... se encuentra en la frontera del medicamento sin cumplir ninguno de los requisitos sobre calidad, eficacia y seguridad que a éste se le exigen".
En sus campañas publicitarias afirman que están "clínicamente probados", sin señalar a algún laboratorio u organismo responsable de dichas pruebas.
Aconsejan además no dejarse engañar por los testimonios de celebridades que afirman de los excelentes resultados de los productos.
Desde enero del 2004, la Agencia Española del Medicamento ha retirado del mercado más de 300 productos milagro.
No dejarse engañar por resultados milagrosos en corto espacio de tiempo.
Desconfiar de la publicidad agresiva, especialmente para tratar enfermedades.
No abandonar tratamientos farmacológicos ni tomar otros productos sin consultar al médico o farmacéutico.
Tener presente que los productos naturales no están exentos de efectos secundarios.
Recordar las características del producto milagro: Se anuncian en campañas publicitarias agresivas, coinciden con estaciones del año concretas, en su etiquetado no suele figurar una empresa responsable, crean expectativas de éxito en la curación de enfermedades.