Todos los albergues que se habían habilitado para socorrer a las personas afectadas por las inundaciones en Bocas del Toro fueron cerrados.
Después de una semana, cientos de familias regresaron a sus hogares para comenzar una nueva vida. A todos se les regaló bolsas de alimentos y colchones.
Las lluvias se registran con menor intensidad y disminuyó el caudal de los ríos, por eso se tomó la decisión de enviar a las familias a sus casas.
También se envió ayuda a los indígenas que trabajan en las fincas cafetaleras de Costa Rica.