El presidente de la República, Ricardo Martinelli, dijo hoy que aún sigue siendo amigo del ex asesor del Ministro de Gobierno y Justicia, Eduardo "Rumba" Alfaro, a quien le solicitó su renuncia por las denuncias hechas por el diputado oficialista Marcos González.
"Respeto, conozco a mi amigo Rumba, (...) siempre ha sido mi amigo, lo conozco de niño, pero el hecho que sea mi amigo no significa nada", argumentó el mandatario.
No obstante sostuvo, en una intervención en el noticiario matutino de TVN Canal 2 que "no creo que un asesor de ministro debe reunirse con ningún preso (...) y mucho menos traer abogados cuestionados para que defiendan su posición", y reiteró que "la mujer del César no solamente tiene que serlo, sino aparentarlo". Lo repitió cuando se le consultó por las declaraciones que dio el ministro Mulino, de que estaba anuente de las reuniones de "Rumba" Alfaro con detenidos.
El mandatario agregó que el titular de Gobierno y Justicia cuenta con todo su apoyo. "Yo confío en él plenamente, en la vida se cometen errores, todos cometemos errores (...) es algo que ya pasamos la página".
"PRD tiene una dirigencia carcomida"
En otro orden, Martinelli dijo lamentar las diatribas innecesarias con grupos de la sociedad civil y del Partido Revolucionario Democrático, colectivo que según manifestó, "toma posiciones a veces suicidas", y "tiene una dirigencia carcomida, vieja, que no quiere renovarse ni ponerle caso a su base". Empero, lo calificó como "un gran partido, vibrante y de gente valiosa".
"Si yo quisiera yo abro la puerta y allí no queda nadie en ese PRD, esa no es mi intención, yo quiero un PRD fuerte, yo quiero un PRD que compita, yo no creo... más nunca van a ganar, pero quiero una oposición constructiva", se refirió sobre el grupo político.
Resaltó que es necesario tener puentes abiertos para tener una relación de altura, criticar todo lo que está mal, y felicitar lo que se hace bien. "Yo todavía he escuchado muy pocas felicitaciones de parte de quienes me adversan, aquí hay cosas que se hacen bien, cosas que se hacen mal, cosas que se hacen medio medio, cosas que se debieron hacer de una manera, cosas que se debieron hacer de otra, pero no puede ser que todo esté mal", expuso.
De errores y desaciertos
A once meses de gestión, consideró que debió ponerle atención a las opiniones de diferentes grupos. "Si bien es cierto mucho de ello yo lo compartía, otras no (...) un gobernante siempre tiene que ser abarcador, influyente, y lamento, sinceramente que tengamos esas diatribas innecesarias".