Alrededor de 80 refugiados colombianos es la cifra de personas que se estima serán repatriadas durante el proceso que se efectuará del 11 al 15 de diciembre próximo, que se iniciará en Jaqué, provincia de Darién.
En este sentido, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Gonzalo Vargas Llosa, dijo a El Panamá América, muy escuetamente, que el próximo miércoles 10 de diciembre estará viajando hacia la comunidad fronteriza de Jaqué y el municipio de Juradó, en el departamento colombiano del Chocó, con la finalidad de garantizar el proceso de repatriación.
Vargas Llosa se reunió ayer en las oficinas de la Comisión de Justicia y Paz con los representantes de esta organización de derechos humanos de la Iglesia Católica panameña, pero no quiso especificar los detalles de la reunión.
En ésta participaron miembros del Vicariato del Darién, del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos, entre otras organizaciones no gubernamentales.
Por su parte, Maribel Jaén, directora ejecutiva de Justicia y Paz, explicó que esta organización estará pendiente de que se respeten durante la repatriación, la voluntariedad, dignidad y seguridad de los refugiados que se encuentran en Panamá.
También mostró su preocupación porque la mayoría de las personas que van a ser repatriadas son niños, por lo que solicitaron la presencia de UNICEF en el área, para que sean protegidos los menores a través de los Derechos del Niño.
Jaén estimó que el 80% de los refugiados que retornará a Juradó son niños, los cuales han nacido en Colombia, otros en las trochas y en el área de Panamá, pero que los mismos no se mantienen legalizados.
Dijo que es importante en este momento que se escuche la voz de los refugiados que han sido víctimas de la violencia armada en Colombia.
Indicó Jaén que este organismo, como parte de la Iglesia panameña, va a monitorear en el área que se den las garantías necesarias a estas personas por parte de los gobiernos panameño y colombiano, tanto en las poblaciones de Jaqué y Juradó.
Señaló la directora de Justicia y Paz que no tienen conocimiento oficial de la situación actual de Juradó, donde serán llevados los repatriados.
En Juradó (frontera con Panamá) el 18 de enero del 2001, a raíz de la muerte del alcalde de ese municipio a manos de las FARC, se produjo un desplazamiento total de sus comunidades, las cuales trazaron dos rutas de éxodo: una con destino a Bahía Solano, en su gran mayoría, y otros a Jaqué, en Panamá.
Las cifras dan cuenta de 3,500 y 4,000 personas que se desplazaron inicialmente hacia Bahía Solano. Los indígenas de Juradó, por su parte, agrupados en sus diez comunidades que hacen parte de los tres resguardos (Juradó, Santa María de Curiche y Guayabal de Partadó) se vieron obligados a conformar un solo núcleo de población en el primero de éstos.
Antes del acontecimiento del 18 de enero del 2001, Juradó ya había sufrido ataques en su casco urbano por parte de grupos armados ilegales, tal como sucedió en agosto 8 y diciembre de 1999.