Washington - El gobierno de Estados Unidos, que frecuentemente da cátedra al resto del mundo de cómo evitar y combatir al terrorismo internacional está dando indicios de incertidumbre de cómo reaccionar después de poner a sus ciudadanos en estado de alerta por el temor de que puedan convertirse en blancos de atentados durante las fiestas de Fin de Año.
En Panamá, al igual que en México y otros países latinoamericanos, la embajada de Estados Unidos fue instruida por el departamento de Estado a notificar a los ciudadanos estadounidenses que "deben evitar grandes conglomerados y reuniones, mantener un perfil bajo, variar rutas y tiempos para todo viaje requerido".
Todo apunta, dicen los voceros del gobierno, a Osama Bin Laden, un magnate de Arabia Saudita radicado en Afganistan, a quien muchos llaman el "millonario del terror".
El propio presidente Bill Clinton dio la primera voz de alerta, a la vez que advirtió de que no debe cundir el pánico. Pero la situación se agudizó con el anuncio de la detención en Seattle de Ahmed Ressam, un argelino que traía desde Canadá un coche cargado de materiales para fabricar explosivos.
A pesar de las advertencias contra el pánico, en realidad el gobierno no hace mucho por evitarlo: en los últimos dos días se han reiterado las advertencias sobre posibles atentados terroristas en suelo estadounidense o contra intereses y personas de este país en el resto del mundo con ocasión del fin del milenio.
A estas advertencias se ha sumado una más del FBI: se pide que estén especialmente alerta si reciben paquetes por correo procedentes de la ciudad alemana de Francfort. Según la FBI hay sospechas de que pueden enviar bombas desde este país a direcciones en Estados Unidos.
La policía no ha podido todavía encontrar vínculos entre Ressam, de 32 años, y ningún grupo, pero la sospecha es que los tenga con el GIA argelino y con Bin Laden.
El arresto del argelino en Seattle y de un supuesto cómplice en el norteño estado de Vermont, se realizó días después de que el FBI suministró el pasado mes de noviembre a todas las fuerzas policiales del país, un aviso con relación al cambio de milenio, y les recomendó que concentraran su atención
en "individuos o grupos relacionados con los cultos apocalípticos, el racismo blanco o negro y el movimiento miliciano," la mayoría de éstos siendo simpatizantes de corrientes extremistas políticas o religiosas que supuestamente han almacenado armas y municiones.
Pero hay quienes consideran de que el gobierno se ha ido por la borda, en vez de usar discreción para no crear una alarma sin causas concretas.
Reuel Marc Gerecht, un funcionario de la CIA, escribió en The New York Times que por la manera en que el gobierno encaró las amenazas el resultado más inmediato es haberle hecho "el juego a los terroristas".
"Uno tiene que preguntarse en qué estaban pensando en el departamento de Estado cuando emitían sus boletines advirtiendo a ciudadanos estadounidenses alrededor del mundo de que podían ser objeto de posibles ataques durante estos días feriados.
Lo que lograron es proveerle anuncios gratis a los fanáticos antiamericanos dejando la impresión de que unos fanáticos en el Oriente Medio han intimidado a los Estados Unidos."
La alarma expresada por los programas de radio y televisión contrasta con la aparente calma que reina en Madrid donde la policía decomisó dos furgonetas blancas cargadas en total con 1,700 kilos calma.
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, felicitó a la Guardia Civil por haber evitado lo que pudo haber dejado un sangriento saldo si no se hubiera detenido los vehículos.