Hoy hace un año que el Arco Chato dio su último suspiro. Después de tres siglos de desafiar las inclemencias del tiempo se desplomó y desde entonces varios estudios al respecto se han realizado.
Uno de ellos es el diagnóstico estructural que lleva adelante la Universidad Tecnológica de Panamá, que buscan comprobar la resistencia de los muros y así determinar si las actuales estructuras soportarían un nuevo Arco Chato.
Justamente con proyecciones a la restauración del Convento de Santo Domingo -Proyecto Arco Chato- se ha realizado una serie de trabajos que se iniciaron con una intervención preliminar. Se sellaron las partes superiores de los muros para evitar filtraciones y desprendimientos de piedras y se eliminó la vegetación que crecía en las ruinas para que luego un grupo de arqueólogos realizaran un inventario y recolección de los escombros. Fue entonces cuando se inició un minucioso estudio de pieza por pieza en el que ingenieros norteamericanos expertos en estos temas, como Roberto Velásquez y Ryan Woodward, de la empresa Epic Scan, realizaron los trabajos de levantamiento arquitectónico tridimensional del Convento Santo Domingo, es decir, un escaneo láser de las dimensiones de las ruinas.
Pero, no todo ha sido sencillo. El arquitecto Domingo Valera, director de Patrimonio Histórico, es consciente de que la recuperación de esta estructura lleva tiempo y los trabajos deben ser cuidadosos y bien pensados.
Menciona también como punto fundamental la coherencia al momento de determinar quiénes serán los encargados de recuperar parte de nuestro patrimonio.
Hace un año el arquitecto Varela señalo que la restauración de la estructura fue propuesta hace dos años en una comisión en la que participó como restaurador y donde el Instituto Panameño de Turismo sometió a licitación la estructura y el Convento de los Jesuitas, pero no conoce si llegaron a concretarse estas licitaciones.