Nación

Asesinan a otro taxista, el tercero en una semana


Un conductor de taxi fue asesinado ayer en las inmediaciones del sector de Viejo Veranillo de un disparo en el tórax, por dos sujetos que lo habían contratado para efectuar una carrera a ese lugar y lo encañonaron para quitarle su dinero.
Según los reportes policiales, Manuel Gudiño, de 52 años, falleció a causa de un impacto de bala en el tórax, cuando dos sujetos que transportaba lo amenazaron para quitarle su dinero y éste se resistió al asalto.
Los informes señalan que Gudiño fue trasladado aún con vida al Hospital de la Caja de Seguro Social, pero falleció cuando recibía los primeros auxilios. Trascendió que el occiso conducía el taxi con matrícula 8RI-2236.
También se informó que unidades de la policía realizaron una serie de allanamientos en el área de Viejo Veranillo para dar con el paradero de los delincuentes, pero no se logró ubicar a los presuntos responsables.
Gudiño es el tercer taxista asesinado en el lapso de ocho días, por delincuentes que intentaban robarles su dinero. Diversas asociaciones taxistas han solicitado a las autoridades redoblar la vigilancia, además han pedido el aumento de penas para los menores de edad involucrados en asesinatos.
En los últimos años han sido asesinados unos 60 taxistas en las calles de la ciudad de Panamá. De acuerdo con estadísticas de la Policía Técnica Judicial (PTJ), en lo que va del año se han perpetrado 126 homicidios de los cuales 98 han sido ocasionados con armas de fuego y 21 con armas punzocortantes.
"Me hice su amigo porque me di cuenta que no tenía buenas amistades. Estaba rodeado de malas personas y supe que debía ayudarlo", nos dijo "Nando" y sus ojos recobran de momento el brillo que habían perdido minutos antes, cuando René narraba su desventura.
Nando ha dedicado cada minuto de los últimos años a alentar a su amigo, a darle ánimos, "a ayudarlo a vivir" y lo ha logrado. Sin embargo, a pesar de que lo peor parece haber pasado, un sentimiento de impotencia embargó la tarde de la entrevista a Fernando, haciéndolo llorar amargamente al saber que "aunque quiero, no puedo".
Aunque al principio René prefirió sumirse en la soledad, poco después comprendió que no podría solo con esa pesada carga, por lo que desde entonces procuró contar con Nando para todo.
"El (René) intentaba esquivarme pero el lobo pierde el pelo, pero no el olfato"... "y yo sabía que algo andaba mal. Yo le había insistido mucho para que se atendiera, pero no lo hizo", expresa Nando y las lágrimas seguían corriendo presurosas por su rostro, pero con cautela para que aquel llanto no fuera escuchado por René.
Desde el primer momento que Nando fue informado de la situación de su amigo, agotó hasta el último recurso. "Lo único que me importaba era que volviera a ver". Es así como nació el "Plan de Esperanza para René".
Allí detalló, aquel 9 de julio de 1998, todo lo que requeriría. Desde un padrino económico hasta los diagnósticos y ayuda social. Curiosamente, en uno de sus puntos, el plan rezaba: "sacarlo de la depresión, la vergüenza y el miedo".
En adelante ambos probaron todas las formas posibles para obtener el dinero necesario para nuevas operaciones y tratamientos que le devolvieran la luz a sus ojos. Fernando estaba convencido de que René no recibió la atención médica debida durante las intervenciones, "hubo muchas situaciones irregulares, aunque los médicos no lo llaman negligencia".
Para Fernando "la medicina pasó de ser una alternativa para la salud, a convertirse en un negocio", pero a pesar de ello, no perdió las esperanzas. Siguió insistiendo en todo aquello que significara una razón de lucha para su amigo.
Precisamente esa tenacidad los llevó a obtener una tercera operación, esta vez gratuita, y poco después una cuarta que debían costearse. Pero, ante la carencia de tratamientos posteriores por falta de dinero, las cosas no fueron bien y en la actualidad René, de 22 años, sigue ciego. 222A los 16 años se destacó por su responsabilidad como anestesiólogo.
Fernando, elocuente y de mirada certera, emprendió un "Plan B" para responder a las necesidades del joven al que convirtió en su hermano. En unas 220 páginas de un libro, Nando recoge todos los momentos de esta gran aventura a la que se lanzó sólo por amistad.
"La valentía de René", como lo titula, "hará comprender a la gente por qué he hecho todo esto por René". Y compartimos este criterio, porque el ejemplar que nos permitió leer es una suma de la más humana historia que una persona sea capaz de argumentar por otra. Y es que como él mismo escribe entre líneas "cuando esto finalice creo que habré hecho por ti, amigo, lo que me hubiese gustado que alguien hiciera por mí".
La obra es digna del amparo de una casa editorial, pero tristemente aún Fernando no ha recibido tan grata noticia. Hoy René, estudiante del Patronato Luz del Ciego, donde aprendió el sistema de escritura Braile y de un programa de la Universidad de Panamá para concluir sus estudios secundarios, está solo, en su improvisada casa de zinc que parece a punto de sucumbir a los fuertes vientos.
Su más profundo deseo es trabajar; lograr el sustento económico que le augure mejores días. En ese intento no ha perdido un minuto y hace semanas llevó su hoja de vida a la Caja de Seguro Social, por su experiencia en el revelado de Rayos X, labor aprendida en sus días en el hipódromo como asistente de veterinario. Pero, aún no ha sido llamado. Y aunque la batalla contra la soledad es agobiante, de seguro Fernando estará allí para hacer la carga más llevadera.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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