Una pena de siete años de prisión fue impuesta a tres adolescentes, luego que fuera encontrados culpables por el delito de homicidio culposo en perjuicio del niño Bryan Hinks, perpetrado el 11 de agosto del año pasado.
El fiscal primero de adolescentes, Rubén Arango Durling, explicó que la sentencia condenatoria se logró luego que durante la audiencia varios testigos reconocieron a los tres jóvenes como los autores de los disparos que acabaron con la vida del menor.
Arango explicó que incluso se logró aportar el testimonio de la persona que era perseguida por los tres jóvenes, pertenecientes a la pandilla "La Caseta".
En la investigación se estableció que el origen del tiroteo fueron viejas rencillas entre las pandilla "La Caseta" y "Los Desgras".
Cuando el niño recibió el impacto de bala estaba jugando en el patio de su casa, ubicada en el sector del Palón, en Curundú.
La conclusión del juicio había sido pospuesta el pasado 27 de febrero.