El refrán de que las balas no tienen nombre se materializó el pasado sábado en Curundú, cuando delincuentes del área asesinaron al hombre equivocado.
Así le sucedió a Juan Carlos Asprilla, de 29 años, quien murió de cinco disparos al quedar en medio de un tiroteo dirigido a un hombre que se encontraba a su lado.
El asesinato se reportó a las 8:30 p.m. del pasado sábado cerca a una cantina del corregimiento de Curundú.
Asprilla fue conducido al Hospital Santo Tomás en un vehículo patrulla; sin embargo, no sobrevivió a las heridas.
Según versiones policiales, Asprilla era conocido en su barrio por vender pescados.