Un aumento del pasaje en los buses de Corredor no puede registrarse y eso lo saben perfectamente los transportistas, afirmó ayer el viceministro de Gobierno, Severino Mejía, quien negó haber cedido ante las presiones de este sector que amenazó con no prestar el servicio por los constantes operativos.
Mejía indicó que la reunión con los gremios transportistas no debe interpretarse como una rendición, puesto que una de las obligaciones de las autoridades es escuchar a todos los sectores y encaminarlos a cumplir las leyes.
Entretanto, Rosa Pérez, dirigente de la ruta de Don Bosco, en completo desafío al también director de la Autoridad del Tránsito, dijo que el aumento es inminente para compensar la nueva medida de las autoridades de no aceptar pasajeros de pie en los autobuses de Corredor.
Según Pérez, en esta ruta no se tiene un pasaje definido pese a existir una resolución que establece en un dólar con 25 centésimos la tarifa.
"Si los transportistas cumplen las normas les daré un espaldarazo y eso no me hace un funcionario vendido y aquel que incumpla las leyes le caerá todo el peso de la ley", advirtió Mejía.
"Tengo los pantalones bien puestos y ahora lo tenemos más blindados que nunca", resaltó el funcionando. A su vez, aclaró que la reunión del domingo fue para intercambiar opiniones de los operativos y en ningún momento se trató de acuerdos para evitar la supuesta huelga como informaron algunos medios.
El aumento que exige la dirigencia transportista va desde un dólar con 25 centésimos hasta un dólar con 45 centésimos. Actualmente, el pasaje en estos buses es de 75 centésimos.