"La mayoría de los ahogados fue por imprudencia, ya que se metieron a la playa cuando no había vigilancia de socorristas", declaró el oficial nacional de Seguridad Acuática de la Cruz Roja Panameña, Héctor Mosquera al Panamá América.
Mosquera advirtió que hay que evitar hacer clavados desde puentes o árboles, sin conocer la profundidad del río.
De igual forma, no se deben dejar solos a los niños en las orillas de las playas o ríos, porque pueden ser arrastrados por una ola o una repentina cabeza de agua.
Hay playas como El Palmar o la de Santa Clara, en el Pacífico panameño que son sumamente peligrosas, señaló Mosquera.
"Son playas de riesgo porque son onduladas, el bañista camina y encuentra huecos, además hay olas fuertes que pueden arrastrar a una persona".
Según el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), en los casos de ahogados registrados hasta la fecha las víctimas tenían edades comprendidas entre los dos y 59 años.
Entre los lugares donde ocurrieron los decesos están: playas La Candelaria, Venao y río Oria (Los Santos); playa La Angosta, ríos San Juan de Turbe y Cascajal (Colón); Charco Fonseca y río Tabasará (Chiriquí); ríos Zaratí (Coclé) y Chagres (Panamá).
Avisar pidiendo ayuda especializada.
Sacar a la víctima del agua lo antes posible, manteniendo su cabeza por encima del agua. Si la víctima está inconsciente, la tarea es relativamente sencilla; si no es así, puede ser incluso peligroso para el socorrista intentar salvarla.
Si la víctima está inconsciente, colocarla en posición de reanimación e iniciar las maniobras.
Mantener el cuerpo caliente con toallas y mantas para aumentar la efectividad de las maniobras de reanimación.
Mantener la reanimación tanto tiempo como sea necesario.
Si el accidente se debe a un salto desde una altura hasta el agua y se sospechan lesiones en la columna, no movilizar el paciente.
Aunque la aspiración de agua haya sido poca y aparentemente el paciente se haya recuperado, siempre debe trasladarse a un centro sanitario.