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Autoridades admiten que el sistema de salud está en crisis


Una avalancha de problemas aquejan al sistema de salud, al punto de que las autoridades reconocen que está sumido en una profunda crisis. Aunque muchas de las situaciones son de arrastre, los correctivos no se perciben porque el servicio es deficiente y está casi ausente la atención con enfoque preventivo.

Instalaciones en donde el hacinamiento y la espera por atención médica especializada, que trasciende entre 3 meses a 7 meses, debido al déficit de especialistas, es la nota característica. La situación se repite en procedimientos especializados y trámites como pensiones y maternidad.

 

La carestía de medicamentos, por diferentes causas; la falta de planificación de las infraestructuras: hospitales, policlínicas, centros de salud, acorde con el crecimiento de la población; y el desarrollo económico del personal médico especializado, agravan el malestar.

El porqué y los efectos.
Estas carencias responden a fallas internas por desconocimiento o incumplimiento en los procesos de compra de medicamentos, insumos, seguimiento de protocolos y falta de comunicación en la cadena de mando que crea desorganización y una cultura de “no hay” sin investigar a fondo.

Además, bajo este panorama hay que agregarle la herida mortal causada por el brote de la bacteria Klebsiella pnuemoniae carbapenemasa, KPC, que sembró el pánico por asistir a los hospitales ante un posible contagio. Esto provocó que el mayor proveedor de sangre del país, el Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social (CSS) y de productos derivados, no tenga el insumo.

 

El terror de acudir a los hospitales tendrá su efecto en un futuro, pues hay procedimientos necesarios, exámenes que hacen la diferencia entre la vida y la muerte y no se están realizando. En la CSS esta situación ha ocasionado una baja de 60% de las donaciones de sangre y un 40% en la Consulta Externa.

Pero esta radiografía es aplicable tanto a los centros que rige la CSS, como los del Ministerio de Salud (MINSA), los cuales están rebasando su capacidad.

El último reporte del Hospital Santo Tomás revela que la atención se ha incrementado diariamente en un 40%, la que empezó por urgencias y ahora se ha extendido a ginecología, maternidad, hospitalización y salón de cirugía.

 

La preocupación de las autoridades tiene fundamento, pues el 53% de la población tiene sobrepeso y obesidad y los trastornos físicos y enfermedad crónicas derivadas, cuestan al Estado más de $100 millones al año, según el MINSA.

La CSS destina el 20% de su presupuesto a enfermedades crónicas, muchas asociadas al sobrepreso y obesidad, como la diabetes, hipertensión, enfermedades renales, reumáticas, lo que representa entre el 10 al 15% del presupuesto, unos $240 millones al año.

Esto sin incluir los casos de cánceres al año, que según el Instituto Oncológico (ION) se registran en la institución casi 4 mil, entre mamas, próstata, cuello uterino y pulmón.

 

Salud reconoce crisis.
El ministro de Salud, Franklin Vergara, aceptó que el problema es real y que merece una inyección adicional al presupuesto vigente para garantizar la salud de la colectividad. Lo anterior se concluye de la Resolución de Gabinete 143 del pasado 13 de septiembre en la que Vergara solicitó un crédito adicional de $11.5 millones para afrontar lo que denominó “crisis hospitalaria”.

Su fundamento es que se requiere de infraestructuras e insumos médicos para cuatro hospitales y otras tres regiones de salud en el país. Incluyó el pago a contratos que mantiene la entidad con empresas, pero que no cuentan con asignación presupuestaria.

Identificó que el Hospital Nicolás Solano de La Chorrera ($3.7 millones), Aquilino Tejeira de Penonomé ($2 millones), Luis “Chicho” Fábrega de Santiago ($2 millones) y el Hospital Regional de la 24 de Diciembre ($568 mil), merecen inversión inmediata.

En la Resolución de Gabinete no se detallan las prioridades, pero sí las asignaciones para cada uno de los centros hospitalarios.

Situación CSS.
Javier Díaz, jefe de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS, resume que la situación es compleja y que no solo se centra en la carencia de infraestructuras, de personal médico, insumos y medicamentos, sino a situaciones de arrastre, como el cumplimiento de procesos, planificación y plataforma tecnológica, que se agravan con la aparición de la KPC.

Díaz sustenta cómo estas carencias inciden en la falta de insumos, la dilación de citas, la ausencia de una política para formar y contratar especialistas, la mora quirúrgica, el uso inapropiado de las instalaciones y la demora de trámites.

En su recorrido por las policlínicas y hospitales ha observado que jefes de departamentos no comprueban de forma científica la existencia de insumos y medicamentos, lo hacen por referencias verbales y cuando confrontan a las partes, la realidad es otra.

Según Díaz, de un 12% de desabastecimiento pasaron a un 6% y en algunas unidades es de 2%, porque están implementando un sistema de logística e inventario computarizado con códigos de barra que permitirá antes que termine, aunque acepta que siempre faltarán medicamentos.

Destacó que el incumplimiento de procesos que hace que lo que toma 15 días se dilate a tres meses, como ocurría con las trámites de maternidad que hoy se hacen en 10 días.

Explicó que no había un registro computarizado de los activos de la CSS, (mil millones de dólares), todo estaba de forma manual. Igual con los expedientes de los pacientes, cada hospital tiene su archivo, no hay una base de datos para todos.

Pero con la licitación hace dos semanas del sistema informático de salud, en un futuro se podrá ver, desde cualquier unidad de atención del país, el historial del paciente y consultas entre los médicos.

No había indicadores sobre el porcentaje de infecciones en los salones de operaciones, porcentajes de cirugías, nadie los seguía ni los manejaba.

Fue así como se pudo elaborar una lista de espera de 12 mil cirugías y bajar la mora. Se supo que se hacían 4,800 cirugías cuando se necesitaban 5,100, lo que dejaba todos los meses un déficit de 300.

Esto llevó a hacer ajustes en horarios y uso de los salones de operaciones, para no tener que construir otros, argumentó Díaz.

Se abrieron los salones de operaciones por las noches y se le pagó extra al personal: anestesiólogos, y se empezaron a hacer 5600 cirugías y la mora bajó, aseguró Díaz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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