Las autoridades médicas panameñas lanzaron hoy en un acto público el Programa Nacional de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH-Sida, que intensificará las actividades para combatir de forma integral este mal.
El objetivo del mismo es el de reducir la incidencia de la epidemia a nivel nacional, mejorar la atención integral y calidad de vida de las personas infectadas y generar una mayor capacidad de respuesta para la prevención de la enfermedad.
El lanzamiento estuvo encabezado por la ministra panameña de Salud, Rosario Turner; la directora del Programa del VIH/SIDA de esa entidad, Yira Ibarra, y el representante de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional/Iniciativa de Políticas de Salud (USAID/HPI), Manuel Burgos.
También participa el Programa de las Naciones Unidas sobre VIH-Sida (ONUSIDA).
Turner, durante su intervención, destacó que el programa representa un gran reto "el cual tenemos que enfrentar todos para sacar a Panamá de esa lista de los tres países de Centroamérica con mayor incidencia de casos de sida".
Según ONUSIDA, Centroamérica es la subregión más afectada, después del Caribe, por la epidemia de VIH-Sida en América.
Cuatro de los seis países de América Latina con mayores tasas de prevalencia de infección por VIH están en Centroamérica y, en dos de ellos, la misma iguala o supera el 1 por ciento.
La prevalencia es de 1,6 por ciento en Honduras y de 1 por ciento en Guatemala; Panamá está en 0,9 por ciento; Costa Rica 0,6 por ciento; El Salvador, 0,6 por ciento y Nicaragua 0,2 por ciento, precisa un estudio de ONUSIDA divulgado en febrero pasado.
Turner destacó que en los últimos años se han desarrollado varios programas a nivel nacional para mejorar el acceso a la terapia antiretroviral, aunque reconoció que esto no ha impedido que la tasa de defunción producto de la enfermedad disminuya.
Por su parte, Manuel Burgos señaló que los gobiernos panameños han mostrado un gran compromiso en enfrentar el flagelo del VIH-Sida, aunque "este problema no es propiamente de un gobierno sino de toda la sociedad, tanto de los que están directamente involucrados como los que no".
Destacó que la sociedad panameña debe poner especial atención en la educación que reciben sus hijos, tanto fuera como dentro de las escuelas, porque es a través de una mala orientación sobre el sexo que se puede llegar a contraer la enfermedad.
Entre los pasos a seguir está la promoción, desarrollo e implementación de proyectos de información, educación y comunicación en diversos sectores del país, priorizando poblaciones de gran vulnerabilidad como las trabajadoras sexuales, los de preferencia sexual diversa y los indígenas.
De igual forma, desarrollar campañas masivas de pruebas rápidas (voluntarias) a la población en edad productiva y reproductiva (15-49 años) y la generación de programa de control de la epidemia.
También se fortalecerá la atención integral que reciben personas afectadas, implementar atención integral en los privados de libertad (otra población vulnerable), y el suministro de medicamentos gratuitos para los asegurados y no asegurados en el programa de seguridad social.
Las autoridades esperan lograr en 2020 una disminución progresiva de la incidencia del VIH y Sida en Panamá.
Se calcula que en Panamá hay más de 20.000 personas que viven con el virus del VIH y lo desconocen, además de los 9.014 casos de sida oficialmente reportados por las autoridades desde 1984.
Según estadísticas del Ministerio de Salud se han dado más de 6.000 defunciones por este mal, siendo las principales vías de contagio la sexual (69,1 por ciento), perinatal (3,4 por ciento), sanguíneo (1,6 por ciento) y desconocido (25,9 por ciento).