Eran las 10:20 de la mañana cuando llegó al Grand Hotel Guayaquil una niña vestida con un suéter celeste con pintitas y un jean azul. Parecía que vivía una aventura. Iba de la mano de una joven morena llamada Carmen Caicedo, y un agente policial.
Un mar de periodistas y fotógrafos la asediaba. Detrás iba el fiscal René Astudillo Orellana, delegado del caso de la pequeña hallada en Guayaquil, Ecuador, que se supone se trate de Mónica Serrano, desaparecida en Panamá en febrero de 2003.
No se veía triste, simplemente curiosa por lo que pasaba a su alrededor. Mientras tanto, la comisión interinsititucional que viajó de Panamá a Ecuador para cotejar las muestras de ADN, a fin de descartar o comprobar que se trata de Mónica Serrano, esperaba con impaciencia la llegada al lugar de las autoridades ecuatorianas. Se trata del fiscal Luis Martínez, Vladimir Franco, director de Asuntos Jurídicos de la Cancillería, y Diomedes Trejos, jefe de Laboratorio de ADN del Instituto de Medicina Legal.
Todos coincidieron en que hasta esta hora no hay certeza de que se trate de Mónica. Para saberlo, se aprestaban a realizar los exámenes de comparaciones y perfiles genéticos de la pequeña aparecida en ese país.
"Si no es Mónica, esta niña quedaría en un limbo jurídico, bajo la protección del Estado de Ecuador, y el caso sería manejado por ese país", dijo Franco.
El fiscal Martínez argumentó que no hay en los registros panameños ningún otro caso de desaparición relacionado con un menor de edad.
Las autoridades se reunieron en el Grand Hotel Guayaquil, donde siguen conversando, pasadas las 11:00 de la mañana, hora local. La niña está con ellos.
El día anterior, viernes, la pequeña había dicho al periodista Fabrizio Obando, del diario Expreso, que la tía Oderai Nieto Reyes, hermana de María del Carmen Medina Reyes, la supuesta madre, no la trataba bien y que le pegaba algunas veces cuando llegaba de la escuela. Con ella estuvo hasta noviembre, antes de quedar al cuidado de una amiga de María del Carmen.
La pequeña, ahora de ocho años, fue entregada en noviembre a Eva Griselda Muñoz Tomalá, la amiga de la "madre". Esta última viajó a España y dejó a su niña, que en Ecuador llevó dos nombres: primero, Angelis Mitre Castillo, cuando ingresó a ese país de un año y medio de edad, y más tarde, Angelis Paredes Medina. Era la supuesta hija de Jorge Enrique Mitre Arana y Carina Castillo Salas.
Según el diario Expreso, Oderai Nieto Reyes asegura que la niña le fue entregada voluntariamente y con un documento notariado por Jorge Enrique Mitre y Carina Castillo Salas, los mismos nombres de cuando la niña entró al país.