Los precandidatos presidenciales por el Partido Revolucionario Democrático (PRD), Balbina Herrera y Juan Carlos Navarro, tuvieron ayer una jornada intensa desde tempranas horas.
Herrera inició el día a las 4:00 a.m. con una serenata y un desayuno para los simpatizantes en su residencia, ubicada en el corregimiento de Ancón.
Luego participó de una eucaristía en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús (Ancón), en la que fue bendecida por el sacerdote Roger Montenegro. Allí prometió cumplir sus promesas de campaña.
Posteriormente, se dirigió a su centro de campaña, en la Transístmica, donde al menos 20 jóvenes monitoreaban desde temprano los votos en todo el país.
A las 9:45 a.m. depositó su voto en la mesa 1423 del Instituto Bolívar, en Ancón.
Herrera, quien lució un conjunto de pantalón y basquiña bordado a mano por una familia de Azuero, se mantuvo optimista y según decía, "a la gente no se le compra, sino se le convence con amor".
El rival.
En tanto, Juan Carlos Navarro ofreció un desayuno a las 5:00 a.m. a familiares, copartidarios y periodistas.
Luego, en compañía de su esposa, hijos, familiares y simpatizantes, se dirigió hasta uno de sus centros de campaña en Santa Ana. Su hijo Felipe, fue su mano derecha durante todo el recorrido.
Navarro también participó de una misa en la iglesia la Merced. Curiosamente, al lugar que llegaba llovía, por lo que tuvo que ejercer el sufragio en la escuela Simón Bolívar bajo un fuerte aguacero.
Horas después, tomó un pequeño descanso y se fue al Hotel Riande Aeropuerto para descansar, darse un baño y tomar un sancocho. Después acudió al Hotel El Panamá para esperar los resultados.