Jaime Bayly, el controversial escritor peruano, conocido por no temerle al escándalo, fustigar a los políticos y declarar abiertamente su bisexualidad, se abstuvo de criticar a la presidenta Mireya Moscoso, luego de admitir con picardía que él tiene una mente "corrompida".
Tras criticar públicamente a los políticos latinoamericanos, a quienes calificó de "grandes embusteros", y "picarones profesionales" (...) que roban, además de pedir cadena perpetua para los presidentes que roban, Bayly no pudo contener su singular sonrisa al afirmar: "soy un hombre muy corrupto, porque tengo la imaginación corrompida". Bayly hacía referencia a su mente de escritor.
Cuando se le preguntó su opinión acerca del gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, observó que en su calidad de visitante sería impropio opinar sobre "asuntos domésticos de la política interna de Panamá". Como primera figura del país, democráticamente electa, afirma, debe respetarse la legitimidad de su mandato y desearle suerte.
Encaminó sus dardos hacia el presidente venezolano, Hugo Chávez, a quien le sugirió con todo respeto que busque una salida electoral para calmar el inquietante clima de violencia y la tensión que vive ese país.
Bayly participó anoche en un monólogo de su novela "No se lo digas a nadie", en el Teatro Balboa y horas antes recibió una condecoración por parte del alcalde capitalino Juan Carlos Navarro.
El "niño terrible de la televisión" se presentó puntualmente. Su vestimenta era sobria, pero su peinado obviamente hippie, nos recordó el mejor estilo de Los Beatles. Saludó a los presentes cortésmente y con desenfado se sentó. Por motivos desconocidos, pidió que apagarán dos de los cuatro aparatos de aire acondicionado que enfriaban el salón del Palacio de la Municipalidad. "Qué bonito está esto", dijo admirando la decoración del lugar.