Los padres de estos pequeñines los sentaron sobre un cartón frente a unidades de la Policía Nacional, que vigilaban los acontecimientos dentro del "culecódromo" que funcionó durante los cuatro días de carnaval en la vía Fernández de Córdoba y donde la tónica fue la férrea seguridad policial para evitar reyertas que pudieran empañar el espectáculo.