Nación

Bocatoreños se sienten olvidados por el Gobierno y el sindicato

Indígenas con nueve hijos no tienen cómo llevar el sustento a sus hogares, pues no están en condiciones para realizar las labores de corte y manejo del banano.


Abandonados por el Gobierno y por el sindicato. Así se sienten los manifestantes bananeros que resultaron afectados en la visión durante las confrontaciones escenificadas hace un mes en la provincia de Bocas del Toro.

La esperanza de volver a ver y la incertidumbre de qué harán de aquí en adelante, acompañan a la mayoría de los 67 afectados, que exigían la derogatoria de la Ley 30, conocida como “ley chorizo”.

Panamá América recorrió algunos puntos de la provincia para constatar la realidad de estas familias que quedaron sin el sustento que aportaba el jefe del hogar, que oscilaba entre B/ 10 y B/ 11 diarios.

¿Qué voy hacer con mi familia? No sé qué hacer con mis tres hijos, de 14, 8 y 5 años, porque tienen que ir a la escuela y no hay plata para nada, preguntaba Edilberto Guerra.

Con sus lentes oscuros puestos porque la luz del sol aún le molesta, Guerra, de 40 años, dice preocupado: “He venido hablar con la dirigencia del sindicato para ver si me dan algo, porque no tengo para comer”.

“El Gobierno solo me dio dos bolsitas de comida y estamos pasando páramo, ni el sindicato ni la empresa me han dado nada”, señaló.

 

“Yo trabajo en Finca 33 con la Compañía Fruit Company y desde ese día no cobro nada”, planteó.

Para Alfredo Ábrego, de 25 años, la situación es parecida, pues tiene un perdigón en su ojo izquierdo que lo ha cegado.

Él trabaja en Finca 6 y relata que “nos llevaron a Panamá, donde me han hecho dos operaciones y ahora me dijeron que tengo que esperar. Desde aquel día no he recibido nada más”, lamentó.

 

¿Qué pasó con la indemnización? De eso no nos han dicho nada, se preguntó.

“Primero Dios, quiero recuperar mi vista. Ellos dicen que tenemos posibilidades y que quizás con el tratamiento mejoraremos”, añadió Ábrego.

Otro caso fue el de Norenzo Martínez, de 47 años, quien labora en Finca 24 con la compañía Fruit Company y dice que no ve casi nada por los dos ojos.

 

“Yo estaba en la manifestación porque nos iban a quitar los derechos y había que apoyar”, relata Martínez, quien tampoco ha cobrado y tiene 8 hijos que mantener.

Narró que su esposa le ha sacado cinco perdigones, ya que en el Seguro solo le dicen que el plomo brota sólo. “El sindicato no ha dado nada”, afirmó.

Esta historia se repite y se preguntan cómo trabajarán ahora, qué harán y de dónde sacarán la plata para sus necesidades.

Apoyo económico.
A juicio de la Secretaría de Asuntos de la Mujer del SITRAIBANA, Rebeca Berbois, la situación está difícil, ya que las personas no están trabajando y no tienen recursos, por lo que los echan de sus cuartos de alquiler y no tienen nada que llevar a sus casas.

“Hay que ver cómo, a través del Ministerio de Trabajo, se resuelve el problema; ya hablamos con el viceministro. Ellos están inquietos porque solo les han dado una bolsa de comida y son familias grandes y no les alcanza”, detalló.

“No podemos hablar de diálogo si todavía no hay respuesta para los afectados. El Gobierno debe dar un apoyo de al menos seis meses, mientras se tramitan las pensiones, ya que muchos no tienen cómo llevar el sustento a casa”, sentenció.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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