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Brea: ‘Los usuarios son los que deben dejar de usar los busitos piratas’

En lugares como Santa Librada, Torrijos Carter, La Cabima o Pedregal, los choferes de los busitos blancos son muy jóvenes y los asistentes son adolescentes, hay incluso niños como es el vaso de La Cabima.


Cifras
  • 1,000 es la cantidad de busitos piratas que existen aproximadamente en el área metropolitana.
  • 800 de estos vehículos han ingresado al país a través de las empresas distribuidoras.
  • 1.50 es el precio que cobran los que circulan por los corredores.

El problema en que se ha convertido el transporte pirata en el área metropolitana preocupa a las autoridades, usuarios y dirigentes de este sector.

Nicolás Brea, secretario general de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), dice que ellos tienen el timón bien agarrado y que el transporte pirata desaparecerá conforme los usuarios dejen de utilizarlo.

 

“Los usuarios son el primer cordón de seguridad. Estos señores manejan al margen de la ley, no tienen pólizas, tienen que dejar de abordarlos”.

En lugares como Santa Librada, Torrijos Carter, La Cabima o Pedregal, los choferes de los busitos blancos son muy jóvenes y los asistentes son adolescentes, hay incluso niños como es el vaso de La Cabima.

En varios de estas piqueras improvisadas se observan a esos mismos secretarios (pavos) con cigarrillos en la boca justo al lado de la puerta por donde entran los clientes.

 

Otra anomalía que se observa en estos vehículos es la ausencia de extintores y puertas de emergencia. “Si una persona padece una lesión y Dios no quiera pase algo mayor, no tienen derecho a reclamar a las autoridades por que ellos no están legalizados”, sentenció Brea.

Del otro lado de la calle está la empresa Mi Bus, que es señalada por no cumplir con el contrato de concesión que le ha permitido llevar adelante un negocio redondo a través del servicio de transporte público en la capital.

La queja más recurrente en esta pedregosa vía es la poca efectividad en cuanto a la frecuencia del metrobús. A diario, cientos de usuarios de los barrios más populares llaman la atención de los medios querellando sobre la falta de unidades. Las paradas, ahora convertidas en zonas pagas, se inundan no solo de agua cuando llueve, sino de usuarios enardecidos que permanecen horas varados a la espera de un transporte. Es allí donde entran los piratas a suplir una necesidad.

 

Mi Bus solo se remite a decir que la frecuencia ha mejorado y que las obras de infraestructura y el proyecto vial en media ciudad atrasa a sus choferes.

El transporte pirata se ha salido de control por culpa de las propias autoridades, declaró David Ramírez, presidente del Movimiento 23 de Octubre. “Ese desorden se acaba cuando haya una autoridad firme que sancione a los piratas y que presione a Mi Bus a que cumpla con los puntos establecidos en el contrato”.

Los piratas tuvieron un permiso para circular, se les extendió a principios de año hasta la inauguración de la Línea Uno del Metro de Panamá, pero no han acatado la norma.

 

La ATTT reconoció que 800 de estas unidades ingresaron al país durante el primer cuatrimestre de 2014. También afirmaron que investigan a quiénes pertenece la flota.

Y así, tras operativos sin frecuencia y una que otra multa, siguen apareciendo busitos por doquier sin que nadie ponga freno al asunto.


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931175
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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