Nación

Cae el velo del silencio

La Fiscalía espera llevar al banquillo a los militares involucrados en asesinatos.


El velo del silencio sobre los asesinatos perpetrados durante el régimen militar panameño empieza a levantarse. La Fiscalía Itinerante creada para investigar estas muertes tiene un As bajo la manga. Se trata de un documento secreto del temido G-2 que relata cómo se planificó la muerte de varios connotados opositores.
En el documento se relatan las acciones perpetradas por la denominada "Patrulla de la Muerte", creada para combatir la fuerza que tomaba el brote guerrillero en Piedra Candela, en Renacimiento, provincia de Chiriquí. La lucha armada dejó muchas muertes entre 1968 y 1972.
Treinta y ocho años después, un documento confidencial del Departamento de Inteligencia del G-2 de la desaparecida Guardia Nacional fue entregado a la Fiscalía Itinerante del Ministerio Público que investiga los crímenes de la dictadura militar. Se trata de un libro que fue entregado a la fiscal Janeth Rovetto y que supuestamente cuenta quiénes fueron los responsables de los asesinatos ocurridos en Chiriquí y Panamá durante los primeros años de la dictadura.
El libro contiene información confidencial sobre la desaparición y muerte del joven Ever Quintanar, cuyos restos fueron encontrados en el cuartel Los Pumas de Tocumen; de los asesinatos de Belisario Gantes y Encarnación González Santizo, ocurridos en Cerro Azul en confrontaciones entre la Guardia Nacional y fuerzas guerrilleras; así como de la desaparición de José Manuel Morantes, registrado en Sioguí, en Bugaba, Chiriquí.
La fiscal Rovetto sabe que tiene un elemento que puede resultar muy valioso para el esclarecimiento de las muertes que investiga. "En el libro confidencial del G-2 hay información sensitiva sobre estos casos, que directamente habla de los responsables de estos hechos", reveló Roveto al Panamá América.
Los pasajes documentados en el informe final de la Comisión de la Verdad sobre los asesinatos de opositores panameños también revelan algunos nombres de los militares presuntamente responsables y de unidades que conformaban una patrulla que seguía a los guerrilleros.
Sin embargo, datos recabados por la Fiscalía Itinerante señalan que la "Patrulla de la Muerte", estaba conformada por las mejores unidades de la Compañía Diablos Rojos, un grupo élite conformado por 17 hombres, que operaba en el cuartel militar de David y que era dirigida por el militar Edilberto Del Cid. Esta unidad fue creada específicamente para desactivar el levantamiento armado.
Según la Fiscalía, en ese entonces, Del Cid era el hombre de confianza del general Omar Torrijos Herrera. La patrulla tenía la misión de perseguir selectivamente a opositores arnulfistas, militantes de izquierda, sindicalistas, campesinos, dirigentes estudiantiles y comunitarios.
De acuerdo con las pesquisas judiciales, Del Cid, en 1971, asumió el mando del cuartel de los Pumas de Tocumen, donde comenzó a operar el grupo élite "Machos de Monte" con 50 unidades, que eran un reducto de la Patrulla de la Muerte. La Fiscalía sostiene que la nueva misión del grupo era seguir desmantelando la resistencia de los golpistas, que operaban en las montañas de Cerro Azul.
Rovetto pretende aprovechar estas importantes revelaciones para llevar a los responsables de estos crímenes a cumplir sus condenas, aunque hayan pasado tres décadas de lo ocurrido. La funcionaria señala que también es importante conocer la verdad de lo que sucedió con las personas asesinadas.
La investigación no ha sido fácil para Rovetto. Ella ha tenido que sortear diversos elementos que complican las pesquisas, como es el denominado "Código de sliencio" que impera entre los militares y las amenazas que han recibido los testigos que acuden a la Fiscalía, en su mayoría ex miembros de la Guardia Nacional.
Para enfrentar el miedo de los testigos, la fiscal ha tratado de brindarle tranquilidad a estas personas para que accedan a revelar lo que saben.
"Venían siendo psicológicamente presionados (los testigos ex militares) por sus superiores, haciéndoles sentir que es una unidad de equipo, donde la suerte de uno, es la suerte de todos", manifestó.
El general retirado Rubén Darío Paredes, quien fue citado tres veces a rendir declaración en la Fiscalía Tercera Superior en el caso de Heliodoro Portugal, desaparecido en 1970, sostuvo que duda que alguien esté llamando para amenazar a un subalterno o compañero de armas.
"Rechazo esa versión, porque es un mecanismo de escape para no contribuir con la autoridad competente", destacó.
Aclaró que el tema de las muertes y desapariciones en este momento no le causa incomodidad, porque nunca se le relacionó con un caso de violencia. "No soy perfecto, cometí errores, pero jamás incurrí en esas cosas contra los derechos humanos", aseguró.
Paredes fue comandante de la Guardia Nacional, íntimo colaborador del general Torrijos y miembro de su Estado Mayor. También fue candidato a la Presidencia de la República.
(ver gráficas de las víctimas en la página A3 del diario impreso)


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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