El rechazo del acuerdo al que habían llegado los países productores de banano de Latinoamérica con la Unión Europea sobre la rebaja de los aranceles no preocupa mucho a los productores de la región occidental de Panamá.
Los productores sostienen que son los comercializadores de la fruta los que se ven mayormente perjudicados con esta medida, puesto que son los que venden directamente a Europa.
Basilio Chong, asesor legal de la Cooperativa Bananera del Atlántico (COOBANA), indicó que la rebaja de los aranceles no apunta a un beneficio directo para los productores, porque no se habla de comprar la fruta a un mejor precio a pesar de los altos costos que representa esta actividad.
Alegó que la producción bananera en Panamá atraviesa por una crisis provocada por el encarecimiento de los insumos agrícolas y el alto costo del combustible, que es necesario para la operación de esta industria.
"Los productores no venden directamente a los mercados internacionales ni siquiera COOSEMUPAR en el pacífico, puesto que le vende la fruta a compradores europeos. La anulación de este acuerdo no nos afecta en nada", manifestó.
Precisó que las decisiones que ha tomado la Unión Europea hasta ahora no mejora las condiciones en que se encuentran los productores de banano de Panamá.
Oposición.
En tanto, Irma Chang, productora independiente de la empresa PUNSA, explicó que el rechazo del acuerdo los puede afectar porque se puede convertir en una situación difícil para los compradores, y les costaría introducir los productos en estos mercados a precios más competitivos.
Alegó que la actividad bananera es mucho más costosa en el Pacífico que en el Atlántico, por el alto costo que representa sólo el transporte de la fruta hasta los puertos de Bocas del Toro o Manzanillo.
Por su parte, Salustiano de Gracia, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (COOSEMUPAR), informó que es necesario que se sigan las negociaciones por el futuro de la actividad bananera.
Considera que los gobiernos latinoamericanos deben defender la posición de sus productores y comercializadores por el impacto económico que representa la industria bananera.
Hace un llamado a los negociadores latinoamericanos para que analicen con mucha cautela sus posiciones, porque hay mucha gente humilde que depende de esta actividad laboral.