Añoran la tranquilidad del campo, no cambian el agua de la tinaja, el arroz con frijoles ni el aire fresco y saludable de su pueblo. Eso son los campesinos panameños.
Uno de esos es Marcelino Corrales, quien desde los 15 años se dedica al trabajo en el campo en Los Pozos, provincia de Herrera.
Corrales aún utiliza la coa, el chuzo, la churuca de bejuco, donde carga agua de pozos. Dice que practica las "mañas" del campesino de antes porque le permite salir adelante ante cualquier dificultad. No cree en los abonos preparados en tiendas.