El cierre de las bases militares estadounidenses en Panamá no es la causa de un desmejoramiento de la economía nacional durante el año 2000, aseguró ayer el ministro de Relaciones Exteriores, José Miguel Alemán, en declaraciones que difieren con la opinión de la mandataria Mireya Moscoso, quien argumentó que una de las causas de la lentitud económica fue provocada por la retirada de las tropas extranjeras.
El canciller criticó las aves de "mal agüero de siempre" que pregonan que las causas de una posible lentitud económica tiene que ver con el retiro de las bases.
Sobre el particular, retó a los economistas para demostrarle "sin duda los hechos" de que la reingeniería que se lleva a cabo en esas antiguas bases militares, está aportando más significativamente al desarrollo del país que anteriormente.
Funcionarios de alto nivel del gobierno nacional y algunos líderes de gremios privados, han citado reiteradamente que el retiro de las tropas norteamericanas como uno de los factores que influyó negativamente en los bajos índices económicos del país.
Sin embargo, contrariamente a las apreciaciones del canciller Alemán parecen desvirtuar dichas afirmaciones al señalar que la gestión de Panamá en el primer año administración canalera ha roto el mito de que sin Estados Unidos el Canal no duraría.
Agregó que los panameños debemos sentirnos orgullosos de la conversión de las antiguas bases en verdaderos emporios de producción que han recibido la inversión privada, tales como los centros de educación, portuarios y transporte multimodal.
Antiguas bases como Clayton, Albrook, Howard, Espinar y otras, hoy son sede de diferentes empresas de capital privado que han invertido para generar empleos y de diferentes instituciones estatales que significan un ahorro al Estado en materia de alquiler de oficinas.