La mayoría de quienes van a participar para ser seleccionados por la comisión especial para escoger a los futuros magistrados de la Corte Suprema de Justicia van a "perder el tiempo", porque el Gobierno ya tiene seleccionado a sus candidatos, así lo aseguró ayer el ex magistrado de esta máxima corporación de justicia, Edgardo Molino Mola.
"Ya el Gobierno tiene a las personas que escogerán para magistrados y son los que gozan de la simpatía del Consejo de Gabinete y del presidente de la República", dijo el jurista.
Molino Mola destacó que al final, el Presidente tiene la facultad de hacer el nombramiento, porque así lo establece la Constitución de la República.
"El Presidente escogerá al que él quiere, independientemente si es el mejor o no", precisó.
"Hasta que no se cambie el sistema de designación de los magistrados y se le dé este derecho a un tribunal, a través de un concurso, no tendremos un sistema que garantice la independencia requerida del Organo Judicial", agregó.
Querían mostrar su solidaridad al capitán Ríos, poner sus hombros para que llorase por tan irreparable pérdida, pero el destino tenía otros planes.
"Aquiles, yo estoy muy lejos, no voy a llegar a tiempo .. váyanse sin mí".
Así se despidió de Ortega. El plan del capitán era partir a las 8: 30 de la mañana, sin embargo, se retrasaron y el vuelo salió a las 9: 00 a.m.
Feullet se entretuvo en otros asuntos y una hora más tarde recibió la fatal noticia.
El avión se había estrellado en las cercanías del cerro Peña Blanca, ubicado a unos 1, 314 metros sobre el nivel del mar.
No había sobrevivientes. Milagrosamente a Feullet, el tranque, la distancia y la premura con la que Ortega y el resto prepararon el viaje a Pocrí, lo salvaron.
Cuando lo cuenta sus ojos se enrojecen. Sólo alcanza a decir: "ayer (jueves) yo volví a nacer".
Y es que varias veces Feullet abordó un avión con los pilotos Ortega y Arrivillega.
Los describe como dos profesionales con más de 8, 000 horas de vuelo.
¿Desperfectos mecánicos?, ¿mal tiempo? Feullet prefiere no especular, aunque asegura que "algo" le molesta. Pese a nuestra insistencia no profundizó en ese detalle.
Lo cierto es que en varias ocasiones Feullet se hospedó en algún hotel de la metrópoli para llegar temprano a sus compromisos, pero este jueves estaba en su residencia.
Ayer, pese al dolor, se le vio dispuesto a seguir trabajando para honrar la memoria de Arango, su jefe y amigo.
Conversó con Panamá América unos minutos antes de retornar a Contadora en un vuelo de Air Panamá. Se despidió diciendo: "vamos a ver qué pasa".