El problema actual de la sociedad es que se ha divorciado la política de la ética, sentenció ayer el cardenal hondureño, Oscar Rodríguez Madariaga, quien participa como invitado del arzobispo de Panamá, monseñor José Dimas Cedeño en la celebración de la Semana Pastoral.
El cardenal, un hombre joven y carismático, advirtió que si se separan estas dos dimensiones, la política puede andar errática y convertirse en una industria a la que muchas personas han entrado para enriquecerse lo más rápido posible con los bienes del Estado.
Para contrarrestar esta práctica, el prelado destacó que es necesario recobrar la ética, para que se entienda que la política es una actividad noble, digna, y que debe estar centrada en la búsqueda del poder para servir al bien común.
Justamente, esos son los criterios de la doctrina social de la iglesia, temas de los que se reflexiona durante la Semana Pastoral que se inició ayer y que culmina el 17 de enero.
"Es necesario evangelizar la política y llevar a Jesús a ese campo tan importante de la actividad humana", a fin de que quienes participan en ella estén conscientes de que los problemas comunes solo se pueden resolver con el concurso de todos y los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de caminar hacia el desarrollo, resaltó.
El llamado de la iglesia para lograr este objetivo se inició desde el primer domingo de adviento en América Central, a través de lo que se ha llamado "un año santo misionero" que concluirá en noviembre en Guatemala cuando se celebre el segundo congreso americano misionero.
Rodríguez Madariaga, uno de los pocos cardenales latinoamericanos del seno de la iglesia, exaltó la labor del panameño Rómulo Emiliani en San Pedro Sula, donde es obispo auxiliar y de quien aseguró que "ha sacudido la conciencia nacional y va a tener muy buen resultado", refiriéndose a que este último pidió una tregua a las maras o bandas delincuenciales, y se ofreció como mediador.