Bogotá amaneció este sábado tranquila, a pesar de la fuerte presencia en las calles de militares, policías y agentes de la Dirección Administrativa de Seguridad (DAS), que forman parte del operativo de seguridad para la toma de posesión del presidente Santos. Cada una de las principales avenidas de la ciudad estaba custodiada por efectivos de seguridad, en un día que fue decretado como festivo por el Gobierno Nacional.
La noche del viernes se observó mucho movimiento en las áreas de diversión de la ciudad. La nota editorial del diario El Tiempo de Bogotá señaló que los colombianos reciben el mandato de Santos con “optimismo”, debido a los logros alcanzados por su antecesor Álvaro Uribe y la expectativa de que la política de seguridad y desarrollo continúe.
Santos inició su día desde muy temprano. A eso de las seis de la mañana llegó en helicóptero con su familia y parte de su equipo de trabajo a la Sierra Nevada de Santa Marta para participar en un ritual indígena con las tribus koguis, arhuacos, kankuamos y wiwas, que le entregaron un bastón de mando y unas piedras sagradas denominadas “tumas”, que representan valores de equilibrio con la naturaleza.
Santos llegó al sitio sagrado de estas tribus, llamado Seyzhua, localizado en la parte alta del río Ancho, para recibir la investtidura espitritual indígena. Se trata de una ceremonia inédita, ya que sus antecesores, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana recibieron las mismas distinciones, pero durante el ejericio de su mandato, no antes de su toma de posesión.
El mandatario recibió dos hilos de algodón que la amarraron en cada una de sus manos, como símbolo de compromiso con la Madre Naturaleza y un bastón de mando, para que tenga determinación en las decisiones que tome.
Obsesivo por la puntualidad. Santos es definido por los medios locales de prensa como un hombre obsesivo por la puntualidad, amante de la verdad, con mucho fe religiosa, amor a su familia y capaz de reconocer sus errores y corregirlos.
A pesar de provenir de una familia adinerada, Santos sostiene que ha criado a sus tres hijos con “temple” para que puedan enfrentar los rigores de la vida. Aplica el concepto de educarlos con “un poquito de hambfre y un porquito de frío”, para hacerlos fuertes.
Juan Manuel Santos, con 30 años de servicio en el sector público, no es el primero de su familia en ocupar la Presidencia de Colombia; su tío abuelo, Eduardo Santos, asumió esta posición en el año de 1938, según analistas políticos, en condiciones políticas y sociales parecidas; es decir con una sociedad dividida.
Los analistas sostienen que Santos se inspiró en su tío abuelo para decir que su gobierno sería “una urna de cristal”, puesto que su pariente era un convencido de que los hombres públicos, sobre todo los periodistas, tienen que ser totalmente transparentes.