Doña Castara inscribió la donación en la Notaría Tercera de Panamá el 19 de diciembre de ese mismo año, con lo cual dejó plasmada su última voluntad.
"Ruego que se tenga presente siempre mi deseo de que, preferiblemente, puedan servir estas tierras que dono para experimentos y cultivos de una escuela de agricultura", planteó.
De La Guardia aseguró a doña Castara: "puede tener la absoluta seguridad de que la Universidad se preocupará porque las tierras se conviertan en fuente de riqueza para la institución".