"Si Dios lo permite nos vemos como a las 6: 00 de la tarde", así se despiden de su familia los obreros de la construcción cuando parten a la difícil tarea de desafiar la altura y vivir para contarlo.
La adrenalina les recorre el cuerpo y definitivamente, no podría ser de otra forma, si se piensa que construyen edificios de más de 30 pisos.
Esa riesgosa tarea ha cobrado la vida de 15 obreros en lo que va del año y varios han resultado con heridas de consideración, según indicó Marcos Guzmán, secretario de Asuntos Sociales y Comunales del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS).
Lo que ocurre es que muchas veces estos hombres no cuentan con los implementos adecuados para realizar sus labores y las consecuencias terminan siendo funestas.
La mayoría de estas víctimas de accidentes trabajan con empresas que no tienen acuerdo con nosotros, por lo que los familiares reciben apenas B/. 300 como indemnización.
"Las autoridades encargadas de velar por nosotros como el Ministerio de Trabajo y la Caja de Seguro Social no cumplen su tarea".
Según Guzmán, la ley indica que cuando un trabajador de la construcción ingresa a laborar se le deben proporcionar todos los implementos para realizar este peligroso trabajo.
Guzmán, quien también se desempeñó como obrero de la construcción, recuerda con nostalgia como murió un compañero suyo el año pasado.
Se trata de un joven de 18 años que sólo tenía un mes de estar laborando y perdió la vida cuando una se sus piernas se enredó con una soga y cayó en un montacarga.
En las últimas semanas en construcciones de la Tumba Muerto han muerto cuatro obreros.
"La forma de conducirse de los capataces de la obra es otro de los factores que incrementa este tipo de accidentes, pues siempre están apurando a los obreros", añadió.
Panamá América conversó con el capitán Fulvio Aizpurúa. Él es voluntario del Cuerpo de Bomberos de Panamá con 30 años de servicio y en su profesión también se corre peligro.
Es que ellos no sólo se limitan a apagar incendios, además participan en labores de búsqueda y rescate de víctimas.
"A lo largo de mi profesión me ha tocado vivir experiencias como la del fuego de El Machetazo, la Magnolia, el Macumbero en Río Abajo, la Panemeña de Aceite, el depósito de calzados en la Locería que empezó un miércoles santo y terminó un domingo de resurrección del año pasado", recordó.
Aizpurúa pertenece al Cuerpo de Bomberos de la Compañía No. 10 llamada "Leones de San Miguelito", constituida por 40 unidades entre hombres y mujeres que prestan servicio en este distrito y en las áreas cercanas al corregimiento de Tocumen.
Las constructoras son responsables de suministrar el equipo de seguridad necesario a los obreros. Esto, según un acuerdo de la Convención Colectiva de Trabajo pactada entre el SUNTRACS y la Cámara Panameña de la Construcción.
Entre los equipos que se consideran de uso normal en las construcciones se encuentran: los cascos de seguridad, talifetes o sostenedores, botas, guantes de cuero, lentes de soldador, mascarillas de soldar, chaleco, lentes para máscara de soldar y guantes protectores o mangas.