Parece que la cortesía y los buenos modales ya no son practicados por los conductores, que amenazan a los peatones en la vía.
Tal es el caso de Serapio Calvo, un discapacitado que no cuenta con un ayudante y al que los conductores no le dan paso en la calle cuando decide cruzar la calle.
Todas las tardes Calvo, quien reside en El Marañón, se dirige a jugar dominó con sus amigos ya que considera que la vida continúa y que hay que luchar para seguir adelante.