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El conjunto de Tambores Tradicionales Amanoyaku que próximamente se presentará en nuestro país, fue fundado por Yoichi Watanabe en diciembre de 1986.
Amanoyaku ha creado un nuevo tipo de música en la que elementos rítmicos contemporáneos se incorporan al esquema de la música tradicional para tambores japoneses.
Los tambores japoneses (wadaiko) son uno de los mejores elementos de la cultura japonesa. El sonido que brota de ellosinvoca una sensación de júbilo. Es más que un mero fenómeno acústico: posee un ritmo inherente que toca el alma y tiene la fuerza de generar una música que puede ser compartida por todo el mundo.
Esta manifestación de cultura tradicional llevará a futuras generaciones obras originales basadas en la tradición que evoluciona con el tiempo.
Para Amanoyaku, su trabajo consiste en que el público tome conciencia de los tambores japoneses y, al mismo tiempo, elevar el instrumento a una categoría artística todavía más alta.
El sonido producido por Amanoyaku tiene una sensación de aguda tensión, y a esta estética inherente al concepto de tensión es a lo que aspira Yoichi Watanabe en su trabajo como interprete de tambores japoneses. Watanabe nació en Tokio y su sensibilidad fue formada por el contacto diario con los festivales, y su sentido del ritmo por la música latina que fue el principal interés en su juventud.
Las actuaciones de Amanoyaku están dominadas por una estética de tensión dinámica y sentido agudo del ritmo. El estricto sonido de Yoichi Watanabe se combina con las técnicas refinadas de Hiromi Ogawa y Mayumi Kawna para generar un mundo único.
Las interpretaciones de Amanoyaku se han hecho increíblemente populares en Japón y en el extranjero por ser una manifestación de cultura de Tokio.
La gira latinoamericana del conjunto de tambores Amanoyaku incluye en su programa las siguientes piezas:
Shunraidaiko
Arreglo solamente para tambores de la música interpretada al comienzo de las presentaciones del teatro Kabuki. El título significa literalmente tambores de tormenta primaveral ó Oroshidaiko.
La pieza puede describirse como: un estampido seco de truenos en primavera, que van creciendo poco a poco y a veces se aleja en la distancia. El sonido de los truenos se evoca mediante tambores con diferentes tonos, el odaiko, chudaiko y shimedaiko. Los trémolos formados por varios sonidos diferentes se superponen entre sí para formar una potente y trepidante sensación de una forma excitante animada.
Shiraumedaiko
En esta pieza los tambores representan el lento proceso del florecer y desparramar de las flores de los cerezos.
La pieza da particular importancia al concepto único japonés del ritmo y del tiempo que se produce entrelazando el respirar y los gestos de los intérpretes con sus voces. A pesar del tiempo lento, su peculiar atmósfera japonesa, retiene una fuerte sensación de tensión.
Matsuridaiko
Evoca la imagen de un festival en la gallarda y elegante ciudad de Edo, antiguo nombre de Tokio. Combinando hábilmente la gama limitada de sonidos que ofrecen los tambores y transmitiendo la amigable disposición y la energía de su gente.
Seis intérpretes emplean una coordinación perfecta. Cabe destacar el uso del ritmo Kakeai tejido entre los compases.
Yakudo yodanuchi
Esta es una de las piezas más difíciles y al mismo tiempo mejor estructurada en el amplio repertorio de los tambores japoneses, que emplea un tambor grande y otro pequeño. Los intérpretes golpean todas las cuatro superficies según bailan y saltan por el aire. La música realza los elementos solistas de la interpretación de cada ejecutante.
Aioi
Una variedad de patrones rítmicos incluyendo chirikarabyosi tal y como es usado por los tambores taiko y kotsuzumi en géneros tradicionales japoneses como Nagauta, y un patrón de 16 tiempos de la forma de la música occidental. Un solo juego de ritmos se divide entre dos intérpretes que coordinan su sentido del tiempo. Una de las características sobresalientes es el constante cambio en las respuestas y los ritmos ejecutados.
Aioi fue compuesta por Mayumi Kawana y Hiromi Ogawa para un concierto titulado Shuren (destreza) presentado por Amanojaku en 1994.
Kagura
La música comienza con una melodía tocada pausadamente por una flauta que tiene como fondo ritmos de Kagura, un género musical asociado con la música de los santuarios sintoístas japoneses. El ambiente musical sereno y pastoral, cambia de repente y la música se convierte subitamente en un torrente de sonidos dinámicos. Kagura fue compuesta por Yoichi Watanabe en 1994.
Bujin
El tema consiste en tocar los tambores con todas las partes del cuerpo. Un solo intérprete toca dos tambores empleando sus hombros, brazos, codos, caderas y piernas. Bujin fue compuesta por Yoichi Watanabe, tomando como base la pieza tradicional Yodanuchi.
Entre esta pieza y Yodanuchi existe una diferencia en el empleo de elementos tomados de las artes marciales. A nivel musical, la pieza incorpora elementos contemporáneos no muy comunes en la música tradicional japonesa, tales como el uso de un compás triple.
Sonido del alma
La ejecución de la pieza consiste en tocar el gran tambor odaiko con toda la fuerza.
Para la interpretación se incorpora un tipo sureño de sentimiento rítmico. El sonido del odaiko, el ritmo del okedodaiko, la delicada pericia necesaria para tocar el shimedaiko y el hiradodaiko, y la línea melódica de la flauta se combinan para crear una pieza de conjunto en la que las características de cada instrumento ocupan un lugar preponderante según entran en lucha por la supremacía.
Kotobukijishi
Esta interpretación evoca una costumbre tradicional del Año Nuevo en Japón que consiste en las visitas de leones talismanes a los hogares de una comunidad particular.
El shishi o león empieza a moverse llenando el escenario según baila al ritmo alegre de los tambores, flauta y gong. Los gestos del shishi rebosan severidad y encanto.
Interpretación del Tsugarujamisen y baile
La música es originaria de la región de Tohoku, una zona de crudos inviernos ubicada en el norte del Japón. El Tsugarujamisen es un tipo de laúd con tres cuerdas que se toca tirando de ellas con una púa o las uñas. Aunque su tono resulta enérgico y dinámico, el instrumento tiene también una delicadeza y sensibilidad que lo distinguen de los tambores.
Los gestos de los bailes expresan sentimientos que desafían la expresión mediante palabras o canciones.
Tsugaru Aiya Bushi
La versión original de esta pieza es una canción titulada Haiya Bushi de Kyushu. La música fue adaptada en Tsugaru y es ejemplo poco común del uso de compás triple en música folclórica japonesa.
La primera parte termina con una interpretación chispeante de una de las canciones folclóricas más populares de Japón, Tawaratsumi Uta, complementada con la música de tambores original de Amanoyaku.
Además, incluye en su repertorio la pieza Tawaratsumi Uta, una canción tradicional interpretada por artistas itinerantes en la celebración del Año Nuevo.


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75900
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América