Nación

¡Corredores, destranques o tranques!


La ciudad de Panamá crece "físicamente" día a día. Igual sucede en ciudades de otras latitudes, en muchas de las cuales no podemos hablar de una simple expansión, sino de un verdadero desarrollo, porque su crecimiento ha sido objeto de una planificación integral, en la que se refleja como resultado el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
En nuestro caso, si bien la ciudad se moderniza con grandes edificios, nuevas urbanizaciones y centros comerciales, con la incorporación de las áreas revertidas y con la aparición de nuevos servicios que utilizan las más avanzadas tecnologías, el ritmo tan lento que se lleva en algunos aspectos, impide su adecuado desarrollo.
Tal es el caso del tránsito en la ciudad capital, que esperaba alivio con la construcción de los Corredores Norte y Sur, lo cual no ha sido tan eficiente como se planificó originalmente, debido entre otras razones al cobro de peajes muy elevados en comparación a las distancias recorridas, teniendo en cuenta que los principales usuarios, que son los residentes de la periferia, no son precisamente los de mayores ingresos familiares, que les permitan utilizar dichos corredores con la frecuencia diaria esperada. Aún así, algunos usuarios para "ganar tiempo" hacen su sacrificio dentro de la economía familiar, y se deciden por usarlos, para encontrarse a la salida de los mismos con grandes congestionamientos vehiculares sobre todo en el sector de Atlapa, diariamente, o en el de la Vía a Cerro Patacón, principalmente, cuando llueve torrencialmente, cuando hay juegos en el nuevo estadio o si a algunos se les ocurre realizar manifestaciones públicas en la Vía Simón Bolívar. El otro hecho lamentable es que los sufridos usuarios del transporte público, con el asunto del "ahorro de tiempo" han tenido que aguantarse un incremento "no estudiado y menos sustentado" de las tarifas, hasta el doble y más de lo establecido. La lógica y los estudios económicos indican que el ahorro en tiempo y el ahorro en costos de operación de vehículos, se traducen en mayores ingresos para los transportistas, que también ahora pueden incrementar el número de vueltas recorridas, con un mercado cautivo. ¿Por qué entonces subir el pasaje tan desproporcionadamente?
Entendemos que en la intersección de Vía Israel (vía donde se encontraba el aeropuerto de Paitilla) con la Vía Brasil se contempla en un futuro un paso elevado para eliminar el cuello de botella que se forma en dicha intersección, pero ésta solución es a largo plazo. La reversión de carriles en Calle 50 debe ser inmediata para aliviar el tranque vehicular que se mantiene a todas las horas del día en vía Israel.
En el caso del Corredor Sur, ni la Compañía ICA ni las autoridades responsables, tuvieron la previsión de facilitar el tránsito vehicular en la salida de Atlapa, porque para tal fin no basta la colocación de algunos semáforos en el sector, sino que debía ejecutarse un plan más amplio en el área colindante de San Francisco que incluyera el cambio de sentido de circulación de algunas vías, alternándolas, pero de manera especial, un nuevo ordenamiento a la Calle 50.
La ciudad es dinámica y el tránsito también. Hace casi dos décadas se realizó por primera vez la reversión de carriles en la Calle 50, durante los períodos pico, de la mañana y de la tarde, en el sentido correspondiente. En 1991, se contemplaba la medida con la reversión de la circulación en la Ave. Santa Elena -Ave Manuel Quijano, en el área del Golf; en tanto que en 1995, se decide invertir el tránsito en la Calle 50 y la Vía España, así como medidas adicionales en la Ave. Balboa y la Vía Israel, durante las horas pico. Hoy, la situación ha cambiado y se observa, por ejemplo, que mientras la Vía Israel, en el tramo desde Atlapa hasta Vía Brasil se mantiene continuamente congestionado; la Calle 50 está bastante despejada, sobre todo en horas críticas de la mañana. Lo adecuado pareciera ser, entonces, introducir nuevos cambios cónsonos con la realidad, por ejemplo: que en Calle 50 funcionen dos carriles hacia el centro de la ciudad, absorbiendo gran parte del flujo de tráfico que sale del Corredor Sur y los otros dos carriles se dirijan hacia las afueras, ya que a fin de cuentas, en el sector de Coco del Mar, la Vía Cincuentenario sólo cuenta con dos carriles para recibir el tráfico que proviene de la citada vía. Hay que notar que esta idea favorece no sólo al usuario del Corredor Sur, sino también a los miles de conductores que circulan por los corregimientos de Parque Lefevre, San Francisco y Bella Vista y que diariamente se ven afectados por los "cuellos de botella" que ocurren en estos sectores.
La visión que no se puede olvidar es que la red vial es un sistema, que debe fluir hacia sus diversas ramificaciones de forma eficiente, por tal razón se espera que los responsables del Corredor Sur, cuando concluyan la obra en el área de Paitilla, dejen organizado el flujo vehícular adecuadamente, no sea que simplemente trasladen el problema de un sitio a otro del sistema.
Se puede concluir que los Corredores han contribuido, aunque todavía muy modestamente, al descongestionamiento de tránsito en algunos sectores, sobre todo de la periferia de la ciudad. Sin embargo, incrementar su uso depende de una estrategia, con mayores beneficios a más largo plazo, por medio de la cual las empresas concesionarias decidan manejar más volumen y menos peaje ahora, en esta etapa inicial, en que los usuarios empiezan a acostumbrarse a este tipo de servicio.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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