La presencia de células de carteles mexicanos en Costa Rica y Panamá, así como la comisión de diversos delitos en la zona fronteriza de ambos países mantiene preocupadas a sus autoridades.
Ayer, los ministros de Seguridad Pública de Costa Rica y Panamá, José María Tijerino y José Raúl Mulino, respectivamente, acordaron conformar la Comisión Binacional de Frontera que se reunirá en enero para establecer mecanismos idóneos que busquen contralar el trasiego de droga.
Mulino detalló que se busca blindar en lo posible la frontera para que no sea usada para el paso de actividades ilícitas.
“Nada impide que si están en Costa Rica no puedan pasar para Panamá”, dijo al referirse a los carteles mexicanos que operan en ese país.
Mientras tanto, Tijerino sostuvo que su país se ha convertido en un “teatro de la lucha de los carteles de la droga”.
Explicó que ambos Estados se beneficiarán con la Comisión, pues existe un tráfico de droga y capitales que va de Sur a Norte y viceversa.
El funcionario enfatizó que existe un caos urbanístico que dificulta la tarea de seguridad.
“Según el ordenamiento costarricense, los dos mil metros fronterizos a lo largo de la frontera tico-panameña son inalienables; sin embargo, las municipalidades han permitido la construcción de buhonerías sobre los hitos... eso es un caos y contraviene el reordenamiento jurídico costarricense y el de Panamá.
Así es imposible controlar el área y, en consecuencia, es fácil burlar a las autoridades.