Grifos totalmente secos y mangueras sedientas, eran característicos en los hogares de más de medio millón de panameños que dejaron de recibir el preciado líquido desde las cuatro de la madrugada de ayer.
A esa hora, cuadrillas del Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y de la empresa COPISA, iniciaban los trabajos de interconexión de la línea paralela en Villa Zaíta, suspendiendo el funcionamiento de la planta potabilizadora de Chilibre.
Otros se quedaron sin agua antes de lo previsto por residir en zonas altas, y por el excesivo almacenamiento del líquido en otras comunidades.
Pero, a diferencia del pasado sábado 7 de enero cuando fue suspendido por primera vez el suministro debido a los trabajos de interconexión, esta vez la población fue más precavida.
Tanques de reserva, botellas, ollas y hasta piscinas plásticas, sirvieron para el previo almacenaje del agua, siendo esta última utilizada hasta para baños familiares en grupo.
En los comercios el ingenio y la restricción en el uso del agua quizá fue mayor. "Disculpe las molestias. Baño cerrado por falta de agua", eran algunos de los letreros que colocaron algunos locales comerciales para evitar que sus sanitarios fueran tapados.
La medida, según Daniel Torres, gerente del restaurante Niko´s de El Dorado, se tomó por seguridad y por higiene.
Indicó que gracias a la información suministrada por algunos medios de comunicación que advertían sobre la falta de agua, pudieron almacenar la suficiente como para poder abastecerse por unas 24 horas.
A pesar de las reservas, en este restaurante las medidas de restricción fueron muchas. Allí se postergó el lavado de los autos de reparto, la limpieza de los estacionamientos y los pisos.
La cantidad de clientes en el lugar era aceptable, pero según Torres, hubiese sido aún mayor si el servicio de agua potable estuviese a un 100%, por lo que aseguró que a pesar de las medidas aplicadas, se vieron afectados.
Al llegar a un salón de belleza, la creatividad y el deber de atender a sus clientes fue más allá. Allí dos dependientes se encargaban de atender a una joven a quien le enjuagaban el cabello, no como se acostumbra, sino dejándole caer agua depositada en una botella de gaseosa.
Todos buscaron la manera de resolver las vicisitudes.
Al final, el alivio llegó. El servicio empezó a restablecerse desde las nueve de la noche.
Los trabajos de interconexión culminaron con éxito, una hora antes de lo previsto, a las 6: 00 p.m., según informó Walter Medrano, presidente de la empresa COPISA, que realiza las labores de interconexión.
No obstante, esta misma situación se volverá a repetir en cuatro ocasiones más. La próxima suspensión será el 4 de febrero en el kilómetro 10, en la comunidad de El Amanecer.
El director del IDAAN, Juan José Amado III, pidió a quienes recolectaron agua de más, que no la desperdicien y le den uso útil.
Los días 4 y 18 de febrero, 4 y 18 de marzo se realizarán trabajos similares de interconexión.
Los labores en Villa Zaíta se iniciaron a las 4: 00 a.m., cuando se suspendió el bombeo de agua en Chilibre. Los trabajos culminaron a las 6: 00 p.m.
El servicio empezó a restablecerse a las 9: 00 p.m.