La Caja de Seguro Social (CSS) de Panamá al igual que la de Costa Rica, son las únicas en América Central y el Caribe, que ofrecen la "triple terapia" a los que padecen el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), reveló el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la entidad, Néstor Sosa.
"Es una cuestión que debe llenarnos de mucho orgullo a todos, porque a nivel regional somos realmente los líderes en este campo", declaró Sosa, durante su participación en la inauguración de la Sala de Docencia (clínica), para enfermos de SIDA, ubicada arriba de la imprenta de la CSS, a un costado de las antiguas instalaciones de Canal 11.
Según Sosa, este local va a promover la mejor utilización de los medicamentos que definitivamente salvan la vida de los pacientes, mejoran su calidad de vida, y constituyen uno de los adelantos más grandes de la humanidad en años recientes.
La clínica contará con la asesoría de epidemiólogos, infectólogos, hematólogos y psicólogos.
Informes oficiales indican que el 72 % de los casos de SIDA en Panamá están entre la población de 20 a 44 años de edad, precisamente la económicamente activa.
"Actualmente hay en Panamá, más de 24,000 casos de personas infectadas por el VIH/SIDA, y se calcula que pueden aparecer más de 1,000 casos nuevos por año", señalan los documentos.
Cada caso de SIDA le cuesta a Panamá, en promedio B/.3,197 por año en atención médica, sin incluir el tratamiento con triple terapia, el cual puede costar entre B/.8,000 a B/.10,000 por año.
Para prevenir la enfermedad, es preciso orientar a la población joven hacia actitudes y prácticas sexuales que les permitan cuidarse adecuadamente.
Un comunicado del Consejo Empresarial para la Prevención del SIDA, propugna porque en este sector se promuevan políticas de organización que favorezcan la adopción de prácticas no discriminatorias hacia el VIH/SIDA, al igual que asegurar los derechos de las personas que conviven con el virus, al trabajo, la vida y elevar el grado de conocimiento sobre la epidemia y las maneras de cuidarse.
"Al prevenir la enfermedad, es necesario estimular las conductas sexuales completas, es decir, aquéllas en donde el hombre y la mujer se puedan desarrollar plenamente como pareja en su entrega mutua y su crecimiento personal, social y psicológico, estimulando los valores, la fidelidad, el respeto, la confianza, la abstinencia y otros valores, principios humanos y cristianos", destaca el comunicado.