Una visita a los cuartos de urgencia de los hospitales de la ciudad capital refleja la profunda crisis por la que atraviesan los sistemas de atención de salud del sector público: Hospital Santo Tomás, San Miguel Arcángel y las policlínicas de la Caja de Seguro Social (CSS). Se destaca el cuarto de urgencia del Complejo Hospitalario Metropolitano " Arnulfo Arias Madrid" de la CSS, a donde acuden pacientes de todo el país, que demandan atención especializada y estudios de diagnósticos sofisticados, por ser el principal centro de atención y unidad de tercer nivel.
Decenas de pacientes se aglomeran en las secciones de atención y hasta en los pasillos. Al ser entrevistados, varios indicaron estar a la espera de ingresar al hospital, pero no hay cupo. "Estoy aquí desde hace tres días, padezco de alta presión y soy paciente diabética", declara Margarita Pérez, una señora mayor. Otros pacientes intentan conciliar el sueño o esperar ante un ambiente de tranquilidad, pero el bullicio y la falta de privacidad es evidente; algunos funcionarios charlan animadamente, sin que el dolor y el sufrimiento ajeno les inmute; los pacientes se ayudan entre sí para pasarse los utensilios para orinar o bien para poder movilizarse.
El Dr. Luis Filós, Jefe de Urgencia del Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social, indicó que se mantiene una alta demanda de atención en todas las instalaciones de la institución, especialmente en el Complejo Hospitalario Metropolitano, debido al aumento de la población de la ciudad capital.
Agregó que la situación data desde hace 10 años; inclusive la atención en los hospitales San Judas Tadeo y Hospital de Especialidades Pediátricas ahora bajo administración de la Caja de Seguro Social, no ha sido suficiente debido a que el volumen de pacientes siempre es mayor que los recursos.
De acuerdo con Filós, el volumen de atención diaria oscila entre los 175 y 250 pacientes. Se tiene suficiente personal médico para garantizar la atención: 30 médicos generales y 15 especialistas se distribuyen en los tres turnos.
La situación se complica debido a que generalmente los pacientes que llegan a urgencia sufren de traumas severos y son urgencias graves. Se requiere de la evaluación de especialistas de áreas quirúrgicas, cirugía general, ortopedia, neurocirugía, que en última instancia tienen que decidir el manejo médico del paciente.
Agregó que el problema más serio es que los pacientes se ubican en camillas para poder ingresar a las salas del hospital. Debido a razones de espacio no se pueden trasladar tan rápidamente y deben utilizar las camillas disponibles en el hospital.
Las consecuencias son previsibles y molestas, reconoció Filós y la situación llega a ser critíca y obliga a los médicos a atender a los pacientes en las propias camillas de las ambulancias.
El problema es de espacio y capacidad de distribuir adecuadamente los pacientes. Filós reconoció que no se ha construido la cantidad de hospitales suficientes para albergar a pacientes que requieran un manejo dentro de una sala de hospital.
Aclaró que no existen problemas en materia de suministro de medicamentos para los pacientes de urgencia. En ocasiones la dificultad estriba en que los pacientes no pueden conseguir oportunamente sus medicinas y aunque se les da atención ambulatoria, al dejar de tomarlos regularmente, pueden sufrir una descomposición en su enfermedad.
Filós destacó el caso de los pacientes diabéticos, con fallas cardíacas o problemas de presión arterial. Otro de los problemas, que complica la situación, es que muchas personas sienten que sus padecimientos pueden ser catalogados de urgencia cuando en realidad no lo son. Se dirigen a las salas de urgencia de la CSS cuando realmente pueden ser atendidos en los centros de salud y policlínicas de varios corregimientos.
Filós destacó que la administración general del Complejo Hospitalario tiene entre sus manos la tarea de conseguir suficiente personal de enfermería que hace falta no sólo en la sala de urgencia sino en todo el hospital. La razón por la que no hay suficientes enfermeras es que no se nombran con la rapidez necesaria por los trámites burocráticos que deben seguirse, especialmente por la autorización de la Contraloría y del Ministerio de Economía y Finanzas.
El Dr. Guillermo Pérez Silva, Secretario General de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Profesionales Afines de la Caja de Seguro Social ( AMOACSS), indicó que los médicos manejan un mecanismo de defensa que se llama aislamiento emocional, que les permite enfrentar una situación traumática y poder actuar en una situación difícil que es muy evidente en los cuartos de urgencia. Al respecto, advirtió que la atención médica no debe ir acompañada de un sentimiento de aislamiento emocional.
Lamentó la condición de la CSS ya que a través de generaciones de asegurados y existiendo un excedente de capitales en el programa de Enfermedad y Maternidad han aumentado los pacientes en cada cuarto de las salas. Explicó que antes, en el quinto piso, se hospitalizaban cuatro pacientes por cuarto; en 1980 se aumentó a 6 pacientes por cuarto, produciéndose el hacinamiento y condiciones de indignidad.
Ningún panameño que haya sido criado en un ambiente de ternura, calor humano y privacidad, puede tolerar esta situación progresiva de hacinamiento de los cuartos de urgencia.
Indicó que los pacientes empezaron a pasarse entre sí los utensilios para orinar, observándose cada vez más hostilidad por las secreciones y los olores fétidos, situación que afecta la privacidad de cada paciente.
Agregó que la infraestructura hospitalaria no se amplió por muchos años y los pacientes permanecen hasta cinco y seis días en camillas altas con grandes ruedas de las cuales es imposible bajarse sin apoyo.
Pérez Silva aseveró que sin cortinas que separen una camilla y otra, los cuartos de urgencia se han convertido en un escenario dantesco. Pacientes quejándose, personal médico, familiares desesperados; los pasillos están repletos de camillas; cada quien espera y desespera.
Reconoció que efectivamente el hacinamiento imperante y la falta de cupos en los propios hospitales, contribuyen a que la condición de los pacientes se agrave.
Pérez Silva destacó que el problema radica en que no se han construido, a su debido tiempo, suficientes instalaciones para resolver el problema y la Sala de Corta Estancia, que se creó para solucionar el problema, pasó a manos de Gastroenterología.
Dijo que en la actualidad están en un cuarto con mayor limitación que la del hospital viejo. Explicó que las camas de la urgencia se pasaron de la antigua sección de Riesgos Profesionales a un área de pasillo y se pensó que la solución era enviar a los pacientes a la Sala de Corta Estancia en el hospital general. Esto significó, según Pérez Silva, que en la práctica la Sala de Corta Estancia se convirtiera en Sala de Gastroenterología y se volvió a convertir el cuarto de urgencia (que se suponía que no iba a tener pacientes hospitalizados), en una sala de corta estancia para pacientes de urgencia.
Según Pérez Silva, el problema de la CSS ha sido de ingeniería administrativa. La dirección general se enredó en ver cómo desarrollaba grupos de gremios afines para poder manipular la política gremial y sindical de los trabajadores de la salud y, a la vez, cómo fraccionaba a sectores como AMOACSS haciéndoles aumentos a unos y no a otros.
Se descuidó lo más importante que eran los acuerdos de huelga de 1985 que establecían una escala salarial para todos, aseguró. Manifestó que se ha promovido una política de aumento salarial y no se ha mostrado interés en ejecutar la escala salarial acordada.
Acusó a la dirección general de promover una actitud conspirativa con ciertos gremios afectando las soluciones a las quejas planteadas por su gremio en ciertos casos específicos. Mientras se prioricen estas acciones no se va a encontrar solución a los problemas de salud de los asegurados, mucho menos los surgidos en los cuartos de urgencia, reconoció Pérez Silva.
Cuartos de urgencia: entre el hacinamiento y la crisis de atención
En la capital la situación se ha agravado en la última década. Falta personal médico, enfermeras, medicamentos e insumos para realizar exámenes que requieren los pacientes.