Dicen que los perros se parecen a sus dueños, pero esperemos que este no sea el caso de San Francisco.
En este corregimiento capitalino ni amos ni mascotas respetan los alrededores de la iglesia San Francisco de La Caleta. En el parque Coronel Leonidas Pretelt existe una cajita de bolsitas para recoger ¨los regalitos¨ de las mascotas, la cual fue puesta por la junta comunal del corregimiento, pero sólo está como adorno. Aunque te explican cómo usarlas, no existe ni una sola dentro de ella.
Juliana (nombre ficticio) es una empleada doméstica a quien este diario sorprendió en su paseo vespertino. Llevaba del cuello a “Max”, un perro beagle juguetón de color café. Ella asegura que esa cajita nunca estuvo en funcionamiento.
Esa tarde, quien hubiese caminado dos cuadras más adelante, se habría encontrado con ¡oh, sorpresa! una “mina” que seguramente pertenecía al perro que ladra despiadado a todo aquel que pasa por el territorio frente a la casa que custodia.
Este es un tema delicado que preocupa al sacristán de la parroquia, Fidencio Aguilar, quien afirma que ésta situación se da hasta en la misma acera del templo, y que algunas veces las personas que llevan su “cartuchito” lo ponen en las ventanas de la cocina del recinto sagrado.
Queda una gran duda. Si las palabras emblemáticas de la Junta Comunal de San Francisco son ¨unión, trabajo, paz¨ ¿Qué pasó con la unión para realizar el trabajo de poner las bolsitas para recoger los desechos de los perros?
Si se le diera un mejor manejo a esto, los residentes del área tendrían un poco más de paz y tranquilidad al caminar. Si bien es cierto nadie quiere pisar ¨una mina¨, ni pagar la multa de 100Balboas que vale ésta. infracción.