Unidades del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), la Alcaldía y otros organismo encargados de distribuir la ayuda a los damnificados de las inundaciones del distrito de Arraiján, enfrentan críticas por parte de familias que no han recibido ningún tipo de ayuda.
El alcalde de Arraiján, Jaime Barroso, sostuvo que existe una total coordinación entre el SINAPROC y la Alcaldía, aún cuando reconoce que dentro del proceso de distribución puede pasarse por alto alguna vivienda.
Barroso movió el área de acopio del Centro Básico Nuevo Arraiján hacia los predios de la Alcaldía, debido a una petición del SINAPROC, a fin de mantener una debida distribución de la ayuda a los damnificados.
Negó que existan familias que estén en el "juega vivo" para hacerse de un mayor número de aportes, ya que existe un censo en el cual se basa la distribución de colchones y demás enseres además de los alimentos.
Dijo además que aquellas familias que todavía no han recibido ningún tipo de ayuda, pueden comunicarse con él o asistir a los centros de acopio para ser inmediatamente atendidas. No obstante, en áreas como San José las familias alegan haber sido censadas hasta en cinco ocasiones y no haber recibido ayuda alguna desde el día domingo.
Por su parte, el Ministerio de Salud mantiene una mayor vigilancia sanitaria en las zonas afectadas, ante el incremento de pacientes con problemas dermatológicos y de gastroenteritis.
La preocupación de las autoridades de Salud es mayor debido a que aún existen letrinas cuyo contenido se derrama y han hecho su aparición gusanos dentro de algunas viviendas cercanas a los ríos, ante lo cual se ha comenzado la distribución de clorox casa por casa. En San José y Rialengo se centra la atención del Ministerio de Salud por la aparición de gusanos en las viviendas.
De acuerdo con el director regional de Salud, Aurelio Núñez, desde que inició la situación el pasado domingo se han atendido unas 160 personas, entre ellas 12 con problemas dermatológicos, que procedían del sector de Maracana.
Agregó que para agilizar la atención de pacientes se instalarán clínicas móviles en los sectores de San Bernardino y San José, destinando a cada equipo un total de 25 personas.
Paralelo a ello, se mantiene personal capacitado para manejar las crisis que entre la población se generen por la pérdida de todos sus bienes. En esta situación se encuentran los hijos de la señora Zelideth Andrade, quienes veían cómo su madre nadaba intentando salvar sus enseres, ahora sufren de pesadillas en las noches.
Martínez manifestó que aunque el Fondo de Inversión Social (FIS) les dona los alimentos para el almuerzo de primaria, los padres también tienen que pagar B/. 1.50 al mes para el personal que prepara la crema y los alimentos de los niños porque cuando se dependía de las madres de familia la responsabilidad siempre recaía en las mismas y se decidió entonces darle una paga simbólica.
Para complementar el almuerzo de los niños de primaria, la premedia les donaba la carne de gallina, de cerdo o de ganado, producto de la crías de estos animales. Pero ya no hay.
Pero como la población que asiste a la escuela es muy pobre y depende de la agricultura de subsistencia, se le hace muy difícil pagar B/. 11 por mes por cada estudiante para cubrir el desayuno, almuerzo, cena y el hospedaje.
La profesora Martínez señala que muchos lo hacían con productos, pero como la sequía fue muy larga no han tenido cosechas y la morosidad es muy alta. Manifestó que la situación es tan crítica que tuvo que cerrar el internado por cuatro días, porque no tenían con qué alimentar a los estudiantes.
Para ayudar un poco, en premedia se le pidió a los padres B/. 2.75 por semana para que les fuera más fácil cubrir la cuota mensual ( de 11 balboas), pero muchos tienen 2 y 3 hijos y no han podido pagarla. La situación se mejoró un poco porque el departamento de Nutrición del Ministerio de Educación les envió semillas de arroz, maíz y frijoles, donadas por el FIS, y ellos, por su cuenta, están cultivando habichuelas, comenta la profesora Martínez.
El Centro de Educación Básica General Los Llanos de Ocú está ubicado en la comunidad del mismo nombre, que es una zona de extrema pobreza del distrito de Ocú, provincia de Herrera, donde los suelos son áridos y ácidos, y su población vive de la agricultura de subsistencia y algunos luchan por una autosostenible.
Una alternativa Por esa situación de pobreza, el centro desarrolla un programa de agricultura orgánica en el que participan todos los estudiantes desde primaria hasta premedia.
A los jóvenes se les enseñan las técnicas de agricultura orgánica, la elaboración de abono orgánico con recursos propios del área, el uso menos riesgoso de los agroquímicos y el de plaguicidas orgánicos.
Este programa tiene dos años de haberse iniciado y han cosechado ñame, otoe y maíz. También han criado cerdos, gallinas y terneros. La directora del centro, profesora Martínez, comenta que los productos que consumen de estas cosechas para la alimentación de los estudiantes del internado tienen que pagarlo y destinarlo al Fondo Agropecuario.
Este fondo lo maneja la escuela y se usa para comprar insumos e invertir en nuevos proyectos como compra de cerdos, siembra de árboles frutales y hortalizas, que se desarrollan con el apoyo de los tres profesores de agropecuaria.
El centro tiene 347 estudiantes de los cuales 147 son de primaria, 200 de premedia y de esos 57 son del internado. Pese a las limitaciones económicas están tratando que la escuela esté representada en el próximo Festival del Manito, que se realizará en agosto.
La próxima semana tendrán actividades de las que saldrán los fondos para financiar la movilización de los estudiantes que participarán en cantaderas, en grito, saloma, décima, la presentación del Manito y la reina del plantel.
Además, aprovecharán para presentar una muestra de cómo se produce con agricultura orgánica, técnica que impulsan para obtener productos libres de agroquímicos y a la vez enseñarles a los futuros agricultores el uso menos riesgoso de estos productos, que por su abuso, disposición inadecuada, mezclas peligrosas y la exposición por la ausencia del equipo adecuado para protegerse han causado enfermedades, incapacidad para seguir trabajando y han sido causa de muerte.