A juicio de Montenegro de Fletcher, si la ley electoral permitiera la instalación de mesas de votación dentro de los centros penitenciarios, crearía un fuero en beneficio de los detenidos preventivamente, causando una situación de discriminación respecto de las personas que se encuentran en los hospitales y asilos.
Sin embargo, según Tejada, Panamá violaría la Constitución e Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos que son Ley de la República y que tienen una jerarquía superior que el Código Electoral, que restringe y limita indebidamente el derecho al sufragio.
"La Constitución de la República de Panamá demanda que las autoridades aseguren la efectividad de los derechos y deberes individuales y sociales, y el sufragio evidentemente es uno de los más importantes derechos ciudadanos que las autoridades están obligadas a asegurar", recalcó.
Agregó que la reforma electoral propuesta permitiría que los detenidos que no han sido ocondenados y de quienes, en consecuencia, se debe presumir su inocencia, puedan votar por el candidato de su preferencia en los próximos comicios.
No obstante, recalcó que puede tenerse presente que este derecho puede ser aplicado en una eventual propuesta de reforma a quienes se encuentren internos en los hospitales del país, lugar donde también rige prohibición de instalar mesas de votación.
"Esta circunstancia no debe considerarse como un tratamiento desigual y en consecuencia discriminatorio", enfatizó.
Buena alimentación y nada de obsesionarse, eso recomienda. Y es que en su experiencia de reina de belleza no es nada raro. "Yo, por ejemplo, comenzaba a adelgazar hasta que mis amigas me decían Yamani ya no sigas por favor... y yo todavía me veía unos gorditos y unas libras de más".
Cuando decidió inscribirse en el Miss Panamá andaba por las 148 libras, había acabado de regresar de viajes. "Estaba hecha una vaca, así que me tocaba adelgazar 20 libras mínimo. Eso me costó unos cuatro meses". Mantiene su peso en 120 a 125 libras.
Yamani, de 25 años, atravesó por ese momento, por el que dijo, "pasa toda persona". Fue, precisamente, antes de entrar al concurso. Y tal como confirmarían después los médicos consultados, "uno opta por ropa ancha. Yo recurría a faldas largas y a cubrirme todo lo que pudiera para evitar que me vieran gorda... no me sentía cómoda".
En ese mundo de las "misses" están prohibidos los "pecadillos". Yamani recuerda que durante el Miss Universo no faltaba quienes intentaran pasar desapercibidas con un dulce o unas galletas en mano.
"Me pedían que se los consiguiera por allí porque estaban locas por eso". Sin embargo, el peso es determinante y esos pequeños lujos llegan a tener un precio muy caro.
El medio le exige a Yamani estar en línea y "como reza el dicho: Dios te cuida hasta los 25 y después te cuidas tú", es de eso de lo que hay que estar pendiente. "Como de todo pero controlo la cantidad".
Es también instructora de modelaje en niñas. Y les recomienda desde pequeñas que "no se maten de hambre y por el contrario se olviden de la comida chatarra". La doctora de medicina familiar, Enitza George, quien preside la Clínica Medic- Spa del Hotel Miramar, vivía en carne propia el drama de la obesidad, antes de ser instructora personal.
Vivió en Nueva York, Estados Unidos, 10 años y al volver a Panamá en 1998, pesaba 200 libras y su estatura es 5 pies 4 pulgadas. Todo ello después del embarazo. Antes estaba en 120 libras.
La motivó su salud, lo demás vino después, "por añadidura", como explicó a El Panamá América. Su presión empezó a aumentar, el azúcar estaba en los límites y "decidí hacer algo y hacerlo en serio".
Para George la única forma de que los esfuerzos rindan fruto es ser movido por una razón poderosa. Para ella, su estado de salud era el principal motivo para no seguir postergando su adelgazamiento.
"Mis dietas consistían en mayor cantidad de vegetales, pescado al vapor, arroz blanco y ensaladas. Dejé de comer carnes y pollos por dos meses".
No obstante, aquello había nacido de su creatividad. Era consciente de que requería asesoría y la buscó.
En ese momento había rebajado ya 50 libras. Se adiestró sobre pérdida de peso y programa de ejercicios. Fue entonces cuando se certificó como entrenadora personal y diseñó su propio plan de actividades. Actualmente su peso es 127 libras.
Aunque en su familia no hay tendencia a la obesidad, existe el peligro de los ataques cardíacos y derrames por los que han muerto varios de sus familiares. Ella prefería prevenir porque su presión ya la había advertido.
Su clínica atiende hoy a más de 500 pacientes de todas las edades y cuando su peso disminuye, "aumenta su autoestima y lo estético viene por añadidura". El especialista Adriano Delgado, encargado de la Clínica de la Obesidad del Hospital Santo Tomás, opina que el error que se comete "es comer con hambre".
A su juicio, conviene comer hasta seis veces al día, que es lo que él recomienda, pero como se debe. "Hay que desayunar, comer luego una merienda, almorzar en las debidas proporciones, alguna fruta intermedia, la cena y una última fruta o yogurt".
La obesidad, según Delgado, dejó de estar ligada exclusivamente a lo cosmético y la mera vanidad de la mujer. Esa concepción cambió desde que se conoce que la obesidad es un factor de riesgo para las principales causas de muerte.
Y es que contribuye a la aparición de la diabetes, la hipertensión arterial, cáncer y muertes por infarto o derrame.
La clínica se inauguró en agosto del 2002. El propósito es que cada paciente en particular preste especial énfasis a esta enfermedad crónica y sus implicaciones.
La aceptación ha sido muy buena, mencionó Delgado. Se ofrecen 10 cupos los viernes y en este momento ya no hay espacio hasta después de agosto.
El procedimiento consiste en efectuar primeramente una evaluación de la persona para determinar los riesgos que tiene de desarrollar enfermedades: ácido úrico alto, resistencia a la insulina, diabetes, elevación del perfil del colesterol, problemas renales, del hígado, pulmonares, vasculares (arterias o venas), entre otros aspectos.
El paciente es incluido luego en un programa con nutricionistas, psicólogos, fisioterapistas, endocrinólogos, enfermeras, de modo que "aprenda a vivir bien y mejor".
Se trata de la ecuación del Indice de Masa Corporal (IMC). Se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros cuadrados. Si la respuesta supera 25 hay sobrepeso (patología previa a la obesidad) de 30 ó más es obesidad.
Por otro lado, Velásquez no pasa por alto el efecto de la publicidad en los obesos. La estrategia es "aprender a convivir con ella".
Señala que se debe ser críticos y tener mayor responsabilidad con lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, "que es un templo".
Lo ideal es asesorarse adecuadamente sobre los artefactos y medicamentos que se anuncian como la salida a la obesidad. La opinión del médico es imprescindible y es que son muy pocos los medicamentos que pueden utilizarse como adelgazantes.
Indicó que recientemente en la ciudad de Brasilia se revisó el Consenso Latinoamericano para el tratamiento de la enfermedad. Uno de los capítulos se ciñe a las medicinas.
Actualmente en el mercado existe una variedad de éstas, pero los recomendados por la Federación Latinoamericana de Obesidad cuyo presidente es el doctor César De León (panameño), sólo tres compuestos genéricos han sido aprobados para tales propósitos:
Sibutarmina: compuesto que actúa a nivel cerebral, en el centro de la saciedad y se utiliza para disminuir la sensación de hambre y para activar el metabolismo.
Orlistat: actúa a nivel de intestino inhibiendo en un 30% una enzima (lipasa) que capta la grasa. Esta se expulsa a través de las heces.
Mazindol: se utiliza sólo en casos especiales y estrictamente supervisado.
Delgado, en tanto, es aún más crítico de las supuestas panaceas contra la gordura. Se buscan atajos. "Los pacientes obesos son muy susceptibles a caer en manos de charlatanes, por estar ansioso y con baja autoestima, cae. Y esta no es la salida".