Las industrias y la población panameña generan más de 40 millones de toneladas de residuos peligrosos al año, lo cual supone un grave problema por la carencia de infraestructura para su manejo y almacenamiento.
Según el documento "El Medio Ambiente en Panamá", elaborado por la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) del antiguo Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE), la mayoría de los residuos llega anualmente a la bahía y ello genera una demanda biológica de oxígeno de aproximadamente 12,000 toneladas.
De ese total, los niveles de bacterias coliformes alcanzan en algunos sectores los 150,00 MPN/100 milímetros, que excede en varios órdenes de magnitud los niveles sanitarios aceptables para considerar la zona como apta para la recreación, o la propagación de la vida marina.
El documento señala que las causas de la contaminación de las aguas se deben a la degradación de los ecosistemas costeros y oceánicos, las cuales ponen en peligro la capacidad de las materias biológicas de estos recursos.
Igualmente, plantea la contaminación de la Bahía de Panamá, la ejecución de las obras de desarrollo que implican la alteración de las costas y la presencia de sustancias tóxicas de origen doméstico, industrial y agrícola, así como la explotación de algunos recursos pesqueros por encima de la capacidad sostenible.
También, destaca que otros contaminantes que afectan a los cuerpos de agua en las áreas rurales, son los plaguicidas agrícolas y los residuos de aserraderos, ingenios azucareros, curtiembres, beneficios de café y mataderos, particularmente en las provincias de Chiriquí y Coclé.
Aunque la ley exige que todas las empresas posean un sistema de tratamiento de aguas residuales industriales, pocas son las instalaciones que las poseen o que trabajan eficientemente, indica el informe.
Agrega, que los recursos fluviales que atraviesan áreas urbanizadas o que están en áreas próximas a asentamientos industriales, sufren contaminación por desagües residenciales e industriales y por basuras.
A pesar de que el 73% de la población urbana está cubierta por sistemas de alcantarillados, las ciudades de Panamá, Colón, San Miguelito y La Chorrera, no cuentan con sistemas de tratamiento de aguas residuales, con lo que se aumenta el riesgo de transmisión de parásitos y agentes de enfermedades hídricas.
En cuanto a suelos, el informe de CONAMA revela que la contaminación de los suelos urbanos y agrícolas proviene de la disposición inadecuada de la basura doméstica e industrial y de la creciente utilización de plaguicidas, cuestión que se presenta debido a la ausencia de controles sanitarios.
El 39% de los asentamientos humanos del país no tienen sistemas formados de recolección de basura, y este porcentaje proyecta que las ciudades de Panamá y Colón producen 100,000 toneladas de desechos sin ningún sistema formal de clasificación o reciclaje.